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ORGANIZADA POR GRUPOS “PROVIDA

”Marcharon en respaldo al médico que se negó a realizar un aborto

Los profesionales de la salud consi­deran que el fallo es intimidatorio. Realizaron un abrazo simbólico a la Facultad de Medicina.

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Las organizaciones “pro­vida” de Corrientes realiza­ron ayer una marcha en de­fensa de Leandro Rodríguez Lastra, el médico rionegrino que se negó a realizarle un aborto en 2017 a una joven cuyo embarazo era producto de una violación y fue con­denado por incumplimiento de los deberes de funciona­rios público.

La concentración se reali­zó en el Parque Mitre y des­de allí marcharon hasta la Facultad de Medicina de la Unne, en Moreno y Córdoba, donde realizaron un abrazo simbólico. Luego se con­centraron frente al Hospital Escuela General San Martín.

“El fallo es para intimidar a los médicos que defende­mos a un bebé con chances de vivir y a la mamá. Con el fallo nos advierten que nos puede pasar lo mismo que a Rodríguez Lastra. Es una cosa horrible”, seña­ló a NORTE de Corrientes el coordinador de Políticas Sanitarias del Ministerio de Salud de la Provincia de Co­rrientes, Alfredo Revidatti, quien forma parte del grupo “Correntinos por la Vida”.

Agregó que la actividad en la Facultad de Medicina se realiza porque “ahí nos in­culcan que hay que defender la vida”.

“Yo marcho por Leandro” fue la consigna que se repi­tió en numerosas ciudades del país. Pancartas, bande­ras y globos celeste y blanco fueron los accesorios para manifestar apoyo al médico que fue hallado culpable de incumplimiento de los de­beres de funcionario públi­co por haber interrumpido el aborto que cursaba una joven, de 19 años, que había sido violada y no quería ges­tar ni parir.

Semanas atrás el arzobis­po de Corrientes, Andrés Stanovnik, había manifesta­do su solidaridad para con el médico. “Nos solidariza­mos con él y nos unimos a la enorme ola de oración que se extiende a lo largo de todo el país para acompañarlo”, dijo y aclaró la importancia de que “la ciencia no se ins­trumente nunca más en con­tra de la vida de nadie y la sensatez humana prevalezca sobre la necedad de matar para salvar”.

El médico recibió una pena de dos años de prisión en suspenso e inhabilita­ción para ejercer la medici­na, como “consecuencia de la opción por salvar las dos vidas, la de una madre que había sido violada, y la de un niño vivo de dos años dado en adopción”, mani­festó monseñor Stanovnik, “cuando su misión es sanar, cuidar y defender la vida, como de hecho lo practicó salvando a la mujer y a su hijo”.

El médico llegó a juicio tras ser denunciado por la diputada provincial de Río Negro, Marta Milesi, defen­sora y autora de la Ley 4.796 que regula y controla la atención sanitaria en casos de abortos no punibles. La joven fue obligada a seguir con un embarazo no de­seado y el bebé fue dado en adopción.s