Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/148378
EN LA CAUSA PUBLICIDAD

Insólito alegato: en pleno juicio, fiscal agradeció al acusado su nombramiento

Grave. Gustavo Roubineau reconoció que José María Roldán intervino en su designación. Lo peor es que se jac­tó de combatir el contubernio.

COR090619-006F01.JPG

El fiscal de Instrucción Nº 6, Gustavo Alejandro Rou­bineau tendrá que practicar bastante, la oralidad de los procesos judiciales le po­dría acarrear unos cuantos dolores de cabeza (si es que ya no los tuvo) si no enfoca su actuación a los aspectos técnicos del caso dentro del marco jurídico. La argumen­tación política es para otros ámbitos. Esa aventura en sede tribunalicia y en medio de un juicio puede resultar una experiencia riesgosa no sólo para él sino para la cau­sa en cuestión que podría terminar desmoronándose como la avenida Jorge Ro­mero si se determina que el representante del Ministe­rio Público en lugar de estar dedicado a buscar la verdad real, está embarcado en una cruzada para limpiar de in­fieles el Poder Judicial.

Por muy insólito que pa­rezca, esto fue lo que sucedió en el tramo final de la de­nominada Causa Publicidad que terminó con una con­dena para el ex gobernador Arturo Alejandro Colombi y un puñado de colabora­dores de su gobierno. En el banquillo también estuvo el ex secretario General de la Gobernación José María Rol­dán, quien resultó absuelto y en el debate mantuvo un contrapunto con el fiscal Roubineau, donde consi­guió -acaso sin querer- una confesión en voz alta de la relación carnal del poder político con la Justicia. Más grave aún, logró que el Fiscal exponga, sin pruritos y hasta con cierta jactancia, que su único mandato es liquidar la “familia judicial”, es decir el nepotismo en los cargos.

Roubineau derrapó no una sino dos veces en el mismo acto. Fue en el capítulo de la réplica a los alegatos finales y en ese marco el Fiscal (que actuó en la primera etapa de investigación de la causa) intentó refutar críticas de Roldán y su defensa, pero terminó tropezando con sus propios cordones. En lugar de una exposición jurídica, el hombre dio una argumenta­ción política. Dijo por ejem­plo, que José María Roldán intervino en su designación como fiscal (en el año 2005) y se lo agradeció pública­mente. En medio del juicio.

En ese momento, Roubi­neau debía estar contestan­do los alegatos de los defen­sores de los imputados, pero en lugar de referirse a los as­pectos técnicos se sumergió en una explicación política. Señaló: “Acá yo creo que se faltó el respeto al Ministerio Público Fiscal achacándole subjetividad o animosidad, yo no tengo ninguna ani­mosidad. El imputado (José María) Roldán saltó recién diciendo cómo yo le falté el respeto. Cuento una anécdo­ta, el día que él llegó a la in­dagatoria, yo no lo conocía, pero sé que tuvo interven­ción en mi designación como fiscal, porque recordemos que cuando yo asumí como fiscal, eh... incluso nunca tuve la oportunidad de agra­decerle y ahora seguramente lo puedo decir: gracias por ponerme acá”. Transcripción textual de la exposición.

Roubineau desnudó en­tonces que Roldán, que en 2005 era subsecretario gene­ral de la Gobernación (luego ascendió) fue quien hizo ges­tiones para su designación. El ahora fiscal no especificó en qué consistieron esas ges­tiones, pero la pregunta es: ¿correspondían?

El problema es que Rou­bineau repasó esta anécdota en un deliberado intento por describir cuál es su verdade­ra misión como integrante del Ministerio Público Fiscal. Y lo hizo, para pesar de todos los miembros del Poder Judi­cial. El hombre lo sintetizó así: “A mí me pusieron como fiscal con una, una sola con­signa, primero terminar con la familia judicial, terminar con los acomodos, que el hijo de fulanito, etc. Yo no tenía ninguna chapa para ser fiscal, pero llegué...”.

Ya se sabe cómo llegó al cargo y ahora también se sabe para qué llegó. Al pare­cer, Roubineau es un cruza­do dentro de la Justicia, su objetivo no es investigar la comisión de un supuesto ilí­cito y tratar de determinar la verdad real, no, su rol es aca­bar con la parentela, limpiar la infección de nepotismo en los ámbitos tribunalicios.

La exposición de Roubi­neau -en la réplica de los alegatos- fue extensa, dijo también en una parte que la incomodidad que generó su actuación es porque llevó a los poderosos al banquillo, “aquí hay gente que se cree intocable, que no tiene que rendir cuentas...”, señaló. Toda su argumentación está grabada en formato audiovi­sual, servicio que el mismo Poder Judicial ha puesto en marcha por el momento para consumo interno del Supe­rior Tribunal. Justamente, un fragmento de esa exposición del fiscal Roubineau (la par­te más jugosa) fue editado y distribuido selectivamente a miembros del foro local.

Luego de la sorpresa, co­menzaron las dudas sobre la calidad del trabajo del Mi­nisterio Público. ¿Se ajusta a Derecho? Cuanto menos hay una desprolijidad. No es co­mún que el fiscal le agradez­ca, en pleno juicio, al acusa­do que investigó que hiciera gestiones para conseguir su designación. (L.A.S) s