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UN MARTES DE FURIA

La UTA levantó el paro tras dos días sin colectivos y enfrentarse con la Policía

Se logró el pago de la escala nacio­nal y se reactivó el servicio. En el galpón de ERSA se desató un enfren­tamiento, hubo heridos y detenidos.

La medida de fuerza que mantenían los choferes de colectivos nucleados en la Unión Tranviarios Auto­motor (UTA) de Corrientes desde el domingo y que dejó sin servicio de transporte público urbano e interur­bano, culminó ayer después de una extensa jornada en la que hubo de todo, in­clusive un enfrentamiento entre choferes y vecinos, con la policía y en la que se cruzaron piedras para una lado y balas de goma desde el otro; y sobre todo -una vez más- miles de usuarios perjudicados.

Fue una batalla campal que tuvo lugar durante la siesta de ayer en el exte­rior de los galpones de la empresa Ersa, una de las concesionarias de las líneas de colectivos, en el barrio Patono.

La UTA levantó el paro tras conseguir la aplicación del convenio salarial nacio­nal, el pago de una deuda, la quita de sanciones a los trabajadores que se adhirie­ron a la medida de fuerza y dejar sin efecto los 17 des­pidos que la empresa había realizado en la jornada. La resolución de este conflicto se realizó en medio de un caos, en el que hubo heridos y detenidos.

INTENTOS DE DESALOJO

Los choferes que se en­contraban protestando desde la mañana frente a los galpones de la empre­sa se enfrentaron con la Policía, que intentó des­alojar el lugar. Durante la siesta, la cúpula de la Policía de la Provincia se hizo presente allí: estu­vieron el jefe, Félix Bar­boza; el subjefe, Eduardo Acevedo; el titular de la División de Investigacio­nes Metropolitana, Ramón de la Cruz Barrios y el sub­secretario de Seguridad, Osvaldo de los Santos Gar­cía, entre otros.

Los trabajadores realiza­ban el segundo día de paro en el marco del reclamo de la aplicación del convenio sa­larial nacional y se concen­traron en las instalaciones de la empresa, donde impi­dieron la salida de las unida­des conducidas por choferes contratados para reactivar el servicio. Integrantes de la UTA, colocaron un colecti­vo obstruyendo la salida de las unidades e impidieron el tránsito vehicular. Debi­do a esa maniobra fue que llegaron efectivos policiales y en el transcurso de la ma­ñana fue incrementándose la cantidad de uniformados. Pasado el mediodía, se aper­sonó el secretario general de la Unión Tranviario Auto­motor (UTA), Rubén Suárez, para reunirse con los repre­sentantes de la empresa, fue en ese momento que se desató el primer enfrenta­miento con la Policía, cuan­do los choferes intentaron ingresar a las oficinas, junto con su representante, vola­ron piedras y botellas por un lado y lanzaron balas de goma y gases lacrimógenos por el otro. Hubo choferes detenidos y heridos en am­bos lados. Uno de ellos fue el propio Suárez, quien re­cibió un piedrazo en la ca­beza.

En el segundo enfren­tamiento participaron los vecinos del barrio, quienes al parecer en solidaridad con los trabajadores, tam­bién arrojaron todo tipo de elementos a la Policía, que volvió a arrojar gases lacrimógenos afectaron a los habitantes del barrio, e inclusive especialmente a alumnos y docentes de la escuela contigua al galpón de la empresa (ver más en el cuadro).

La firma Turismo Mira­mar, la otra concesionaria del servicio, reactivó la cir­culación durante la siesta. Pasadas las 16.30 -tras la reunión de Rubén Suárez y la empresa- anunciaron el levantamiento total de la medida. Los choferes en los colectivos comenzaron a sa­lir del galpón en un servicio reducido, pero que se anun­ció que hoy será normal. s

ENFRENTAMIENTO ENTRE CHOFERES Y POLICÍAS EN EL FRENTE DEL GALPÓN DE LA EMPRESA.

Durante la tarde de ayer se levantó el paro tras conseguir el compromiso de que se cumplirá con del salario nacional, el pago de una deuda, la quita de sanciones y de despidos.

Alumnos y docentes fueron alcanzados por gases y balas

UN ALUMNO TUVO QUE SER ASISTIDO POR UNA HERIDA.

Alumnos, tutores y docentes de la Escuela 291 Eudoro Vargas Gómez que se encuentra a escasos metros de los galpones de la empresa Ersa en el barrio Patono, resulta­ron afectados ayer durante el enfrentamiento entre cho­feres y los vecinos, con la Policía.

Alertados de lo que podía ocurrir, durante la siesta, al­gunos tutores intentaron retirar a sus hijos del estableci­miento, cuando a la salida se encontraron con que tuvie­ron que correr para evitar ser alcanzados por las piedras o las balas de goma que surcaban el aire en la empresa de transporte. Un alumno secundario en particular sufrió heridas de consideración en la rodilla y debió ser asisti­do. Una ambulancia acudió al lugar. Docentes y vecinos resultaron afectados por el gas lacrimógeno. s