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Pronosticar en contexto adecuado

La utilización de la ca­pacidad instalada de la industria bajó al 61,6% en abril.

Como un mensaje subliminal en medio de la efervescencia que provocó la noticia de la in­tegración de la fórmula de Cambiemos, con la incorporación del peronista (ex menemis­ta, ex kirchnerista) Juan Manuel Pichetto, el ministro de la Producción y Trabajo, Dante Sica, afirmó que se necesitarán “siete u ocho años de consistencia para decir que estamos derrotando a la inflación”. Mientras tanto, aclaró, “hay que continuar impulsando los cam­bios estructurales”. El pronóstico alfombró el camino del anuncio del presidente Macri, y aunque se produjo en un ámbito ajeno a la política, no se puede desligar de ese espacio, que por estas ho­ras está trazado por directrices electorales. No hay que perder de vista que hoy cierra el plazo para la inscripción de alianzas que competirán en las primarias de agosto, que son -como su nombre lo indica- el preludio de las elec­ciones generales.
La advertencia del ministro Sica sobre el combate a la infla­ción se produjo en el marco del encuentro anual de la Cámara de Comercio y Servicios (CAC) que se lleva a cabo en la ciudad de Buenos Aires. “Estamos entre las tres economías más cerradas del mundo y los cambios que promovemos no generan magia de la noche a la mañana. Sabemos que no hay una microeconomía estable pero sí pode­mos confirmar una macroeconomía ordenada y esta­ble, con equilibrio presupuestario, con el objetivo de dominar la inflación”, explicó Sica.
Ahora bien, si doblegar a la inflación llevará en­tre siete u ocho años ¿ese plazo cuándo comienza a correr? ¿el mandato inicial de Macri, cuenta o no? A juzgar por los resultados, los más probables es que los actores de Cambiemos no computen el período inicial (actual) del Presidente, que obviamente necesitará de otro mandato.
El asunto es ciertamente discutible porque hay con­textos que son indispensables valorar. Por ejemplo, ¿en cuánto contribuyó la gestión de Macri, y por tanto la de Cambiemos, a profundizar el problema econó­mico que desata la inflación? No es un dato secunda­rio, pero no hay forma de dimensionarlo salvo desde la subjetivación. Lo que sí es un hecho es que el pro­nóstico de Sica constituye una mala propaganda en pleno proceso electoral.
El mensaje subliminal tiene un contrafilo. Los in­dicadores de la economía no ayudan. Ayer se cono­ció que la utilización de la capacidad instalada bajó al 61,6% en abril frente al 67,6% de igual mes del año pasado en línea con una caída del 8,8% en la actividad. Así lo infor­mó el Instituto Nacional de Esta­dística y Censos (Indec).
Sin embargo, dentro de lo ne­gativo hay un dato positivo, no alcanza para cambiar la ecuación, pero alivia la expectativa. Sucede que el nivel de utilización de la capacidad instalada de abril es­tuvo por encima del 58,8% de la de marzo, también en línea con la suba del 2,3% en el nivel de acti­vidad.
Los bloques sectoriales que pre­sentaron en abril, niveles de utilización de la capaci­dad instala, superiores al nivel general fueron: indus­trias metálicas básicas, 82%, refinación del petróleo, 72,1%; sustancias y productos químicos, 70,5%; papel y cartón, 68,4%; y productos minerales no metálicos, 67,2%. En tanto, los rubros que se ubicaron por deba­jo del nivel general de la industria fueron: productos alimenticios y bebidas, 60,7%; edición e impresión, 59,8%; productos del tabaco, 58,6%; caucho y plásti­co, 51,5%; textiles, 49,5%; la industria metalmecánica, 46,7%; y la industria automotriz 37,6%.
En este contexto hay que inscribir todos los pro­nósticos, del Gobierno y también de la oposición. Es el punto de partida sobre el que se debe decidir cómo encarar el futuro y con qué dirigentes en el poder.s