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CENTRO DE ADIESTRAMIENTO DE LA REGIÓN NORDESTE

Gendarmería entrena a sus canes detectores en la provincia de Corrientes

Cada año los especialistas en cinotec­nia entrenan a los animales que lue­go descubren cargamentos de droga en las provincias del Nordeste.

El can entrenado “Rafael” fue responsable del hallazgo de al menos tres cargamen­tos de marihuana en cerca­nías de Ituzaingó. Mientras, en Villa Olivari, “Coqui” descubrió que en el interior del tanque de combustible de un automóvil había 34 tubos cilíndricos de plástico envueltos con bolsas, que contenían 12 kilogramos de estupefacientes; también allí, “Hilary” puso en evi­dencia a un camionero que intentaba llevar marihuana al Brasil entre bolsas de po­rotos.

En proximidades de Santo Tomé, “Laurita” descubrió que en el doble fondo del baúl de un automóvil había 75 paquetes de Cannabis, y en ese mismo puesto de control, “Pucará” detectó 29,572 gramos de esa droga en el tubo de gas natural de un vehículo. Cerca de allí, en Tapebicuá, “Negro” halló 114 kilogramos de Cannabis que estaban escondidos en un automóvil Citroën C3.

Durante una inspección realizada en un ómnibus en Curuzú Cuatiá, “Dona” descubrió los 20,505 kilo­gramos de marihuana que una pasajera transportaba a La Plata.

En las rutas nacionales, el rol de los canes detectores de estupefacientes es cada vez más importante para la prevención de delitos que desarrolla la Gendarmería Nacional. Según las esta­dísticas, casi la mitad de los cargamentos de droga que se interceptan en Corrien­tes son descubiertos por los perros entrenados.

La capacitación de es­tos animales se realiza en el Centro de Cría y Adies­tramiento de Canes De­tectores de Narcóticos del Escuadrón 7 de Paso de los Libres, donde trabajan pro­fesionales veterinarios y especialistas en cinotecnia, ciencia que estudia el com­portamiento y la psicología de los canes.

El entrenamiento se prolonga durante un año y luego los animales son destinados a las unidades operacionales de esa fuerza de seguridad existentes en toda la región Nordeste.

“La selección de los ca­chorros, que a futuro for­marán parte de equipos cinotécnicos, debe reunir determinadas característi­cas respecto a su comporta­miento, físicas y sanitarias en edad de destete de 45 días o superior”, explicaron los especialistas de la Gen­darmería Nacional a NOR­TE de Corrientes.

Según explicaron, cual­quier can bien entrenado puede realizar la tarea de detección, pero “preferen­temente se trabaja con ra­zas adaptadas a las tareas de trabajo y obediencia, como labrador, pastor bel­ga mallinois, y también se ha empleado la raza pastor alemán”, informaron.

Esto se debe principal­mente a las características biológicas de cada una de estas especies, aunque lue­go existe una etapa de selec­ción. “Cada animal es rey, se evalúa el sistema cardiorres­piratorio y muscular esque­lético, para determinar si se encuentra apto para realizar ejercicios, si su aplomo es el adecuado, y si el hocico es de longitud apropiada, ya que allí es donde se localiza el sentido del olfato, con el cual trabajaremos”, espe­cificó uno de los guías que efectúa su tarea en un pues­to de control vial.

DUPLA ETERNA

Cuando a un efectivo se le designa un can para el trabajo, realiza actividad diaria junto al animal y los cuidados del perro quedan bajo su responsabilidad con la asistencia de los veteri­narios y especialistas de la fuerza de seguridad. Esa dupla es indisoluble duran­te todo el tiempo en que el animal está en servicio y, en ocasiones, cuando el can es retirado del servicio es el mismo guía quien lo adopta. Se genera una relación de extrema vinculación entre ambos. “La plena aptitud adquirida por el can ron­da en promedio unos ocho años, luego se los retira de la actividad operativa y nor­malmente son adoptados por alguna familia de los gendarmes”, explicaron los especialistas de la Agrupa­ción III Corrientes.

El guía también partici­pa de los ejercicios de en­trenamiento constante ya que “el mantenimiento de la aptitud del can continúa a lo largo de su vida, y el operador cinotécnico inter­viene recreando situaciones reales, teniendo en cuenta el modus operandi que uti­lizan los traficantes de sus­tancias ilícitas”, remarcan los especialistas de la Gen­darmería.

FIN DEL MITO

El juego es la clave para lograr un entrenamiento eficaz en los perros de la Gendarmería Nacional. “No es verdad que sean obliga­dos a consumir estupefa­cientes. La clave es el jue­go”, explicó un oficial de la fuerza de seguridad.

La etapa de adiestramien­to del animal generalmente se inicia a los tres meses de edad.

“El trabajo está basado en juegos. Se utilizan elemen­tos como trapos, pelotas, peluches, sogas, diversos juguetes, pero también se observan las reacciones que demuestran los cachorros ante diferentes estímulos, como la presencia de otros perros, de personas, soni­dos o recintos, situación de traslado”, explican los en­trenadores.

Un mes más tarde co­mienza el trabajo con los “comandos de obediencia”. El trato con los canes es de confianza, por lo que “no se emplean sistemas de es­fuerzo negativo o correcti­vos físicos sobre ellos, sino que se los premia cuando cumplen su objetivo”.

Cuando el can llega a la etapa juvenil, se intensi­fican los entrenamientos para la detección de sustan­cias. En este proceso parti­cipa en forma activa el guía con el que operará.

“A partir de los seis me­ses, con su guía, los canes ingresan a la etapa de aso­ciación de olores, mediante juegos en los que se les pre­senta el olor característico de Cannabis sativa y así los canes aprenden a discrimi­nar mediante la olfacción, las partículas microscópi­cas de marihuana y son re­compensados”.

La última etapa de forma­ción de un can detector de estupefacientes es la fase operativa, que comienza cuando el animal cumple un año de edad. Entonces, el animal y su guía inter­vienen en la detección de sustancias en escenarios que simulan situaciones reales. “Se realizan trabajos de allanamiento implemen­tando metodologías correc­tas de búsqueda, requisas en personas, equipajes, en­comiendas en los contro­les de ruta, en el interior y el exterior de todo tipo de vehículos”. Cumplida esta etapa, la dupla comienza a trabajar en situaciones reales, generalmente en los puestos de control vehicu­lar instalados en las rutas nacionales.s

Implacables

El Centro de Adiestramiento de Canes Detectores de Narcóticos a nivel regional, tiene como objetivo la pre­paración de binomios cinotécnicos para trabajar en áreas de intenso tráfico de estupefacientes. Estos canes son vitales para el desarrollo de actividades en la lu­cha contra el narcotráfico, principalmente en las vías de tránsito nacional, pero también en requisas durante allanamientos.