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Retrospectiva miope

Menudo aporte el de Aguad al acto de presen­tación de la fórmula Macri-Pichetto. Según el ministro de Defensa, la rebelión carapintada no puso en jaque la democracia.

Justo en medio del lanzamiento de la campaña con vista a las primarias de agosto, la Casa Rosada tuvo que esforzarse por disimular la torpeza de su ministro de Defensa, Oscar Raúl Aguad, quien fiel a su estilo se despachó con un comentario irreverente sobre la historia política reciente del país. Indolente en el tenor de sus declaraciones, al extremo de la gro­sería, el funcionario radical derrapó hacia una con­ducta que agravia a los dirigentes (de real valor) que en su momento dieron batalla para sostener el sistema democrático en la Argentina, entre ellos su correligio­nario el ex presidente Raúl Ricardo Alfonsín, última figura de fuste en la Unión Cívica Radical. Según la miope retrospectiva de Aguad, el alzamiento carapintada de Se­mana Santa (ocurrido en 1987 y que mantuvo en vilo al incipiente gobierno radical) fue “algo chi­quito”. Insignificante, pretendió decir y se armó un revuelo. No es la primera trastada de uno de los ministros que tiene la imagen po­sitiva más baja dentro de un elen­co de gobierno que no le sobra aplausos, todo lo contrario.
Menudo aporte el de Aguad al acto de presentación de la fórmu­la Macri-Pichetto, junto con los cinco gobernadores (entre ellos el correntino Gustavo Valdés), en el inicio de una tarea proselitista crucial. Cambiemos o Juntos por el Cambio sale a buscar vo­tos para un nuevo mandato. “Estamos en condiciones de seguir cuatro años más”, dijo Mauricio Macri. La pregunta es qué piensa la gente, si quiere seguir así o cambiar. Parece un juego de palabras, pero por muy dislocado que parezca esta vez el cambio no es Cam­biemos.
Como sea, el Gobierno consiguió con su puesta en escena que casi todos los medios enfocarán su mirada hacia otro lado y entonces el ministro de Defensa se cobijó en un manto de piedad, periodística.
El escandalete de Aguad, de nefasto paso por Co­rrientes con la intervención federal, comenzó el mar­tes tras el desfile cívico militar por el aniversario de la Declaración de la Independencia. En ese marco, el ministro defendió la participación del ex carapintada (luego devenido en político) Aldo Rico, quien formó con los veteranos de la Guerra de Malvinas. Cuando le preguntaron a Oscar Aguad sobre la presencia del ex militar (fue dado de baja en su momento), respondió que “Aldo Rico tiene derecho a desfilar como ex com­batiente de Malvinas. Lo de Rico con los carapintadas es historia vieja, fue algo chiquito, no creo que haya puesto en jaque a la democracia”.
Esta apreciación, desatinada, fue interpretada como una insolencia y las reacciones no demoraron en pro­ducirse. Los más conmovidos fue­ron los dirigentes radicales que lo acusaron de “ofender a los que lucharon por la democracia y su consolidación”. La cúpula del par­tido se distrajo con Macri y no opi­nó al respecto, pero los cuadros intermedios y los representantes con peso específico repudiaron a Aguad. El más vehemente en la carga fue Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente Raúl Alfonsín.
“Con todo respeto, Oscar Aguad, tus dichos no hacen otra cosa que ofender a cuantos lu­charon por la democracia y su consolidación, por la paz y contra la violencia”, escribió Alfonsín (h) en su cuenta de Twitter. En tanto, otro ex funcionario de aquella administración alfonsinista, Jesús Rodríguez, dijo al diario La Nación que “Semana Santa y los otros dos levantamientos militares se propusieron jaquear la democracia”, y destacó que se trata de “una verdad histórica que no admite dos opiniones”.
Tras la reacción de los dirigentes radicales, el Minis­terio de Defensa informó en un comunicado que “el ministro de Defensa, Oscar Aguad, reitera su repudio histórico al levantamiento carapintada ocurrido en 1987 en Campo de Mayo y rechaza cualquier altera­ción del orden democrático o comportamiento que atente contra la institucionalidad”.