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FERNANDO GONZÁLEZ AZCOAGA

“El Museo de Arte Sacro de Itatí es uno de los más valiosos de la provincia”

Está cerrado y no se pueden admirar las reliquias que guarda.

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El Museo de Arte Sacro de la Pura y Limpia Concep­ción de Nuestra Señora de Itatí se fundó el 16 de Julio de 1980, por lo que se apres­ta a cumplir cerca de cua­tro décadas de existencia. Un espacio que después de su restauración gozó de un buen período de vigencia en el que tanto los correntinos como los miles de turistas que visitaban el lugar todos los años podían apreciarlo en su totalidad, pero ahora sus puertas están cerradas. “Esto pese a ser considera­do como el Museo de Arte Sacro más importante que tiene la provincia de Co­rrientes”, explicó a NORTE de Corrientes el historiador Fernando González Azcoa­ga.

Cabe destacar que el mu­seo nació a raíz del trabajo que realizó la Academia de Bellas Artes durante mu­chos meses a instancias del profesor Marcelo Fernández -académico delegado de di­cha institución, por enton­ces subsecretario de Cultura de la Provincia-. Este trabajo también tuvo un importan­te aporte, que fue la tarea de inventario del patrimo­nio artístico sacro de toda la provincia de Corrientes, un hecho que no tenía an­tecedentes en este estilo. Se trató de un inventario téc­nico que lamentablemente se realizó en su momento, pero que, según explicaron los conocedores del tema, no tuvo continuidad alguna.

Ese Museo de Arte Sacro se inició precisamente a raíz de la cantidad de bienes muebles hallados en el san­tuario de Itatí, que el 16 de julio de 1980 fue declarado Basílica por Juan Pablo II. Ese mismo día se inauguró parte del antiguo santuario, para lo cual se acondicionó parte de ese histórico espa­cio y se abrieron las puertas del museo con un conjunto importante de muebles an­tiguos e imágenes talladas en madera, reliquias de si­glos anteriores, y por ende de quienes poblaron estas tierras durante ese período de tiempo.

“Ese museo perduró en el tiempo, pero lamentable­mente fue el mismo tiempo el que se encargó de degra­darlo tanto interna como externamente”, dijo Azcoa­ga. Lo cierto es que esta si­tuación se dio, sobre todo, porque nunca tuvo una autoridad responsable que tomara decisiones en pos de su conservación, sino simplemente encargados que obedecían al párroco de turno. Debido a las compli­caciones que tuvo el edificio -profundas grietas y ame­nazadas ruinas en 1996/97-, el cura párraco solicitó y ob­tuvo la puesta en valor que se llevó adelante después de muchos meses. “En ese mo­mento se tuvo que desarmar íntegramente el museo”, ex­plicó Azcoaga.

Cuando se terminaron las obras de puesta en valor, na­die se acordó de rearmar el museo pese a que su estruc­tura estaba totalmente res­taurada. Esto hizo que, en 2004, cuando se lo terminó de pintar externamente -ya en 1994 se le hicieron algu­nos arreglos porque estaba muy deteriorada la fachada de esta institución cultural desarmada en 1997 y nunca más puesta en su lugar-, el profesor Marcelo Fernández y el historiador Fernando González Azcoaga acudie­ran al entonces subsecre­tario de Cultura, Norber­to Lischinsky (2004), y le plantearon la necesidad de volver a armar este espacio cultural. Pedido que el fun­cionario provincial tomó en sus manos y lo hizo realidad dado que reconoció el valor histórico y cultural del mu­seo.

Las obras fueron encar­gadas al profesor Sergio Barbieri, que ya en 1980 en nombre de la Academia de Bellas Artes junto con su esposa habían llevado ade­lante la obra de montaje de la institución. Barbieri lue­go de ver el lugar presentó la planificación de la pues­ta en valor del interior y el remontaje de acuerdo a la temática moderna pero sin perder la identidad del mu­seo. “También se recupera­ron algunas piezas que no estaban en el primiti­vo museo, como el al­tar mayor del antiguo santuario de Itatí que había estado desar­mado y que personal­mente conseguí las partes gracias al pa­dre Roldán. Así se logró ar­mar íntegramente un altar de casi 12 metros de altura. Si bien no está completo, es un altar completamente de madera encastrada, dorado a la hoja de 1888 que se rear­mó. También se encontró el púlpito del siglo XVIII, se lo armó y se consiguieron otras piezas, como el confe­sionario barroco que estaba en la Basílica, y otras piezas en sí que volvieron a su si­tio”, agregó.

De esta manera, re­constituido ese museo fue reabierto al público el 8 de diciembre de 2005. Ese mismo día por la tarde se reinauguraban las obras del Teatro Vera después de la puesta en valor que también había llevado mucho afán de la Provincia. “Fue allí que se acordó con la Curia que la provincia de Corrientes, a través de su área pertinente, designaría una persona que tendría a su cargo el mante­nimiento del lugar. Algo que hasta el momento no suce­dió”, dijo.

Esa es la historia de este museo que en el último tiempo estuvo cerrado y aún no se conocen los motivos, cuando los historiadores lo consideran una de las joyas del patrimonio de Arte Sa­cro de Corrientes.

“Allí hay verdaderas reli­quias, testimonios del siglo XVII y XVIII, tallas en ma­dera, el mobiliario total­mente en estilo barroco y esperamos que alguna vez no solamente sea una par­te del antiguo santuario de Itatí sino que se lo recupere para hacer ese museo por­que hay muchas cosas que no se exhiben porque no hay lugar”, explicó Azcoaga, quien insistió en la necesi­dad de mirar no sólo el inte­rior sino también el exterior del museo porque es un edi­ficio de 1811 con aberturas de 1700. “Es un verdadero testimonio arquitectónico de mucho valor que puede ser muy interesante exhi­birlo en su continente,” fi­nalizó.

Hoy, los historiadores están solicitando que el museo vuelva a funcionar como tal, que sus puertas se vuelvan a abrir y el valio­so mobiliario y las reliquias que se conservan en su inte­rior puedan ser expuestos al público. s