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VECINOS EN UNA TAREA ARTICULADA

Foro de seguridad: en cuatro años han llegado a 50 barrios

El 5 de agosto del 2015, tras la muer­te del estudiante Maxi Aquino, los vecinos del barrio Aldana confor­maron un foro de Seguridad.

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La tragedia que el 1 de agosto de 2015 enlutaba al barrio Aldana no tardó en convertirse en el puntapié inicial de un foro de seguri­dad barrial que poco a poco fue sumando a vecinos de toda la ciudad, preocupa­dos por la realidad que casi sin darse cuenta los había encerrado. En contacto con este medio, Mónica Ma­llorca, referente del barrio Aldana, habló del camino recorrido, los avances y los proyectos del foro que constituyeron hace cuatro años.

Todo comenzó en la ca­pilla San Juan Bautista del barrio Aldana, donde el pa­dre Goyo, en ese entonces el sacerdote del templo, de­cidió abrir las puertas y su­marse a la demanda de se­guridad de los vecinos. “La tragedia de Maxi, nos puso de pie, nos despertó como sociedad y entendimos que debíamos comenzar a golpear puertas para cam­biar la realidad que poco a poco había hecho que nos encerremos, que no hablemos con el vecino y que nos dediquemos a po­ner rejas. Comprendimos que no podíamos vivir con miedo y nos comenzamos a juntar, a golpear puertas y reclamar”, comenzó recor­dando.

“Las reuniones fueron concurridas en algunas ocasiones y un tanto deso­ladas en otras, fuimos reci­biendo apoyo de diferentes sectores porque siempre remarcamos que no tenía­mos otra bandera más que la de la seguridad, así fue como primero consegui­mos la presencia de cami­nantes y luego llegaron las aplicaciones como el Siste­ma de Alarma Vecina (SAV) y el botón antipánico, tam­bién el grupo de whatsapp, el cual está integrado por los vecinos y la comisaría.

“Cuando comenzamos éramos unos pocos del barrio Aldana, luego se sumaron los vecinos del barrio La Rozada, Bañado Norte, Nuestra Señora de Pompeya, Yapeyú, Libertad y Camba Cuá que son con los que más contacto tene­mos”, explicó.

De manera paralela el foro sumó a otros barrios que comenzaron a trabajar de manera paralela y entre todos lograron avanzar en pedidos colectivos y otros particulares. “Fuimos vien­do que la realidad de toda la ciudad iba cambiando, que las necesidades de un sector no eran las del otro, y por eso cada barrio fue realizando su pedido”, se­ñaló.

El enfoque de los veci­nos fue lo que se fue con­tagiando y sobre todo la necesidad de vivir más se­guros. “El estar en contacto y hacer uso de las nuevas tecnologías nos permitió ir creciendo en mucha res­ponsabilidad y sobre todo trabajar en el compromiso ciudadano”, resumió Mó­nica, quien hoy se enfoca no sólo en el tema de la seguridad, sino también en acciones que hacen a una mejor convivencia en el barrio.

“Nunca pensé que íba­mos a llegar tan lejos, pero la verdad es que estoy orgu­llosa de lo que generamos; sabemos que falta mucho, pero es importante seguir adelante”, resumió.

Entre los proyectos a fu­turo y los pedidos que se encuentran dentro de los temas a resolver, desde el foro destacan que la ilu­minación en las calles es un factor muy importante. “Por ejemplo hemos logra­do poner en valor la plaza Piragine, que muchos años estuvo sin iluminación, sin espacios para los chicos; hoy está hermosa, los ve­cinos volvieron a la plaza y entre todos la estamos cuidando; pero ahora nos preocupa la falta de luz en la calle Uruguay desde Poncho Verde hasta Cabral y su ingreso a la playa El Ya­caré. Ya enviamos notas y vamos a seguir insistiendo para que eso se resuelva”, adelantó.

LAS REUNIONES

Los encuentros del foro se realizan martes de por medio en el salón de la parroquia San Juan Bau­tista, desde las 19.30. Allí los vecinos debaten sobre diferentes temas y buscan alternativas para resolver­los. “Trabajamos mucho en el compromiso social, por­que si pedimos iluminación de calles es para todos, no sólo para los que pedimos, es algo que debemos co­menzar a entender como sociedad”, finalizó.

El crimen

Maximiliano Aquino era estudiante de Agro­nomía y había llegado de su San Roque natal para abrirse camino en la universidad. El joven fue asesinado a puña­ladas por delincuentes en la madrugada del 1 de agosto de 2015 y su cuerpo fue asistido in­fructuosamente sobre la calle Uruguay 393, donde actualmente hay una placa conmemora­tiva. Días atrás, a cua­tro años de su muerte, se realizó una misa en la parroquia San Juan Bautista.

Los vecinos lo re­cuerdan con pesar por­que saben que la trage­dia pudo ser para cual­quiera de los jóvenes que viven en el barrio. La muerte del estu­diante despertó alarma en los habitantes que salieron a las calles y comenzaron a hablar de inseguridad, con­formando así el foro de seguridad que luego lo­gró abrirse camino.

Ahora, los vecinos esperan tener un pla­yón deportivo en la esquina de José María Rolón y Jujuy, al que llamarán “Maxi Aqui­no”.