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Una bola de nieve imparable

Cada vez hay más familias endeudadas por créditos personales, prendarios o con tarjetas de crédito. También jubilados, pensionados y titulares de AUH tienen obligaciones con Anses.

Los jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), en conjunto, le deben a la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) 157.706 millones de pesos por créditos que tomaron en los últimos tres años y medio. La deuda de este segmento de la población, que es ciertamente la más vulnerable, creció un 58,14% en los primeros seis meses de este año por el impacto de la crisis económica en el día a día. A diferencia de lo que sucedía tiempo atrás ahora la gente se endeuda para pagar otras deudas y así entra en un círculo vicioso del que les resulta muy difícil salir y termina como el país, ahogado por los compromisos con los acreedores. Es una bola de nieve que mientras va rodando se hace cada vez más grande.
El problema es que hay mucha gente en la misma situación. Viven, literalmente, “ensartados”. El término no es muy académico, pero es bien gráfico y refleja con exactitud, incluso desde el idioma vulgar, la realidad de muchas familias que van enhebrando obligaciones financieras para cubrir deudas.
Independientemente de los jubilados y pensionados (que se han procurado un salario con años de aportes laborales) y de los desvalidos sociales (que viven del asistencialismo estatal), el mismo apremio alcanza a los trabajadores en actividad, sea que se encuentren dentro del sistema formal o se desenvuelvan en la informalidad. Conforme se profundiza la crisis crece el número de endeudados. Hace unos días el diario porteño Clarín revelaba, sobre la base de un informe del Banco Central de la República Argentina (Bcra), que “las familias ya deben 3 sueldos a los bancos y el atraso en los pagos es el mayor desde 2009”. Es por créditos personales o prendarios que tomaron y también por el financiamiento de los saldos de las tarjetas de crédito.
De acuerdo con las cifras que divulgó el Banco Central, actualizados a marzo, desde fines de 2018 las familias del país pasaron a arrastrar una deuda equivalente a 3,2 meses de sus salarios netos. De ese total, 2,4 sueldos de deuda (tres cuartas partes) se originaron con “tarjeteo” y la toma de préstamos personales; y otro 0,7, con hipotecarios y prendarios. En comparación, en años como 2015 y 2010, las familias les debían a los bancos 2,4 salarios en promedio. Y en 2005, solo 1,8 salarios, casi la mitad que lo actual.
Eso es en promedio. Pero al analizar a los argentinos en función de su nivel de ingreso, el mayor nivel de endeudamiento aparece en el 10% que menos gana: en ese grupo, el dinero pendiente de devolución pasó a representar un 46,7% de sus ingresos anuales, cuando dos años y medio antes era el 33,9%. La tendencia se acentúa y eso es preocupante. Según datos del Central, la tasa de morosidad de las familias lleva tres años y medio de crecimiento sostenido impulsado por los atrasos en el pago de las líneas personales y los plásticos.
En las últimas horas se conoció el informe del segundo trimestre del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) que arroja cifras del endeudamiento de “sus” beneficiarios que se concatenan con lo descripto líneas arriba. Jubilados, pensionados y titulares de AUH tomaron préstamos por 157.706 millones de pesos ofrecidos por el organismo. No son morosos, porque la devolución del dinero está asegurado con descuentos automáticos, pero lo significativo es que el endeudamiento de ese sector saltó un 58% en el primer semestre del año.
El informe detalla que al 31 de diciembre de 2016, quienes reciben prestaciones del organismo previsional debían 16.071 millones de pesos y al finalizar 2018 ese pasivo saltó a 99.722, pero no se frenó allí y alcanzó los 157.706 millones en junio de este año.