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Un interrogante abierto

¿Cómo seguirá el año? ¿mejor, igual o...? a nivel nacional, la Casa Rosada continúa con medidas efectistas que heredó del kirchnerismo, como los Precios Cuidados.

El tiempo de sosiego que ofrece la primera semana del año para quienes siguen en actividad, mientras el grueso de la sociedad dispara hacia algún lugar de veraneo, constituye una oportunidad ideal para un balance más distendido, pero condicionado por los pronósticos. El resultado de esa reflexión, en esta ocasión, es un gran interrogante ¿cómo seguirá la película económica? ¿Logrará recuperarse la Argentina, como vaticina el Gobierno, o se profundizarán los apremios? Hay suficientes elementos para argumentar en uno y otro sentido. Utilizando un ejemplo bien estival: se nota que hay sol detrás del espeso manto de nubes. Será cuestión de que el viento despeje el horizonte para disfrutar de un clima más placentero. Por ahora, todo está brumoso.

Corrientes, por caso, es el mejor ejemplo de la recesión que aqueja a la economía. El empresariado del comercio ha implementado un plan de contingencia que incluye cierres por turno, reducción de horarios de trabajo y salarios, además de licencias obligadas. No es por gusto o falta de voluntad para la labor, sucede que no hay ventas, el último movimiento fuerte se produjo durante las Fiestas, que así y todo no alcanzó a compensar la retracción que -dicen- han sufrido durante el año. El cuadro parece lo suficientemente serio como para tomarlo con liviandad, no obstante las medidas adoptadas generan urticaria. El Sindicato de Empleados de Comercio ya se puso en alerta y salió a advertir que el plan de contingencia es inconsulto y roza con la ilegalidad. Lo llamativo es que la crisis se desarrolle mientras el Gobierno provincial despliega una maratón salarial que comenzó a mediados de diciembre y que terminará a fin de mes. “Durante 45 días inyectaremos 3.600 millones de pesos al mercado local”, se ufanó en su momento el ministro de Hacienda y Finanzas, José Enrique Vaz Torres. Es una pena, pero el fenomenal aporte desde el Estado, a través de los salarios a los empleados públicos, no se nota. Es extraño, el sector mercantil debería ser el primer beneficiado y sin embargo está durmiendo la siesta. Algo no está bien. Estas contrariedades son las que nublan cualquier vaticinio. ¿Cómo seguirá el año? ¿Mejor, igual o...? A nivel nacional, la Casa Rosada continúa con medidas efectistas que heredó del kirchnerismo, como los Precios Cuidados. Extendió la vigencia del programa por otros cuatro meses y amplió el listado de productos incorporando algunos artículos de estación como repelentes y bronceadores. ¿Populista? No, fashion. Según los analistas los precios del programa permiten “un ahorro de bolsillo importante para el consumidor”. Anabólicos. Lo estructural, lo que sostiene en serio a la economía, todavía sigue esperando turno. Mientras tanto se apunta al consumo y en ese sentido hay también opiniones optimistas. Según una encuesta difundida por el Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom), la mayoría de los consumidores consultados piensa que 2017 “no será tan duro como 2016” porque consideran que “lo peor ya pasó” y el año pasado fue “de lo peor que se recuerda”. En esto último hay coincidencia. El relevamiento verificó una expectativa positiva de la sociedad de cara a este año que acaba de comenzar y ante el gran desafío de recuperar la capacidad de consumo, la mayoría de la gente augura un pronóstico favorable y menos conflictivo para los próximos doce meses. El 87,9% de los encuestados afirmó que “el último año ha sido de lo peor que se recuerda”, principalmente por “la pérdida del poder adquisitivo de los salarios derivada de los altos niveles de inflación, el crecimiento del desempleo, la suba de las tarifas de los servicios públicos y la caída generalizada de la actividad económica”. El diagnóstico es coincidente, el tratamiento es lo hace dudar. s