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EFECTO IMPORTACIONES LIBRES

Cierra Pampero en el Chaco y acrecienta la crisis textil y laboral

El cierre de TN&Platex en Puerto Tirol, el año pasado, fue sólo el anticipo de lo que la industria textil podía padecer producto de las importaciones liberadas por el gobierno nacional, y el ingreso al mercado de productos que sepultan las posibilidades de las fábricas argentinas.

A principios de noviembre del año pasado, los trabajadores de Pampero tomaron medidas de fuerza ante el atraso en el pago de salarios.
Ahora es el turno de Pampero, la fábrica radicada en Fontana desde hace tres años. Hasta ayer, diez trabajadores habían recibido telegramas de despido, y a los restantes 27 les aseguraron que en los próximos días les llegaría la notificación.

Pampero, del Grupo Cardón, fue instalada en Fontana para producir prendas de tejido plano: ropa de denim, bombachas de campo y equipo de ropa de trabajo. El proyecto, que se radicó con una inversión de 15 millones de pesos, tenía como meta abarcar desde la confección y fabricación, hasta la distribución y comercialización de los productos.

“Varios chicos recibieron telegramas. Hasta esta mañana (por ayer) eran 10, todos con fecha 27 de enero. Pero nos dijeron que el resto de los telegramas están en el correo. Sabemos que estamos todos despedidos, los 37 y sin previo aviso, de manera violenta”, le confirmó a NORTE Lidia Bernal, delegada de los trabajadores, y representante de la Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines (FAIIA).

“Son 37 familias que se quedan sin ingresos, sin trabajo y con cuentas pendientes. Nadie esperaba esto”, sostuvo. Por mes, según contó, cada obrero cobra un salario promedio de 10 mil pesos.

Algunas señales de lo que podría pasar comenzaron el año pasado, cuando la empresa retrasó algunos pagos y los trabajadores terminaron instalando una protesta en las afueras de la planta durante varios días. Igual situación habían vivido a fines de 2015.

“El jefe de personal que está acá no nos notificó nada”, aseguró Bernal al dar cuenta de los despidos. “Todos tenemos el mismo derecho a saber. Pero él nos negó totalmente, nos dijo que era mentira y que sólo habría un reajuste de personal”, agregó.

Otra señal que llamó la atención de los obreros fue la paralización de la producción durante este lunes y martes. "El viernes trabajamos normalmente, pero el sábado nos dijo (el jefe de personal) que el lunes no trabajábamos porque no recibimos insumos”, expuso la delegada.

Varias reuniones

Según reveló Bernal, mañana llegará a Fontana un representante del área de Recursos Humanos del Grupo Cardón, para reunirse con los trabajadores. “Vendría a hacer los arreglos (para las indemnizaciones)”, señaló.

“En los telegramas que recibimos dice que el despido es por reorganización de la empresa. Pero no tenemos ninguna explicación oficial”, marcó, e insistió en que “los directivos de acá no estaban informados” sobre un posible cierre de la fábrica de Fontana. De hecho, durante la reunión de ayer con el jefe de personal, cerca del mediodía, les aseguró a los trabajadores que no tenía información.

“Vamos a esperar a reunirnos con quien venga desde Buenos Aires, aunque nuestro despido ya está consumado”, dijo la delegada, con resignación. Por otra parte, contó que ayer se reunieron con el intendente de Fontana, Antonio Rodas, quien no estaba al tanto de la situación y se comprometió a acompañar a los trabajadores. “Nos volvemos a reunir el jueves, a las 8. Él no tenía ningún aviso del posible cierre”, indicó.

Los recortes

Bernal también reveló que antes de fin de año fueron despedidos cuatro trabajadores, y desde la empresa les habían anticipado que reducirían otros siete más, en el marco de un plan para “achicar costos”. “Sabíamos que íbamos a quedar menos, pero no que cerraría”, señaló.

Al respecto, dijo que “la empresa tiene muchas deudas”, entre las cuales sobresale la que mantiene con Santana Textil.

“Nos deben el bono navideño, de 2000 pesos; y el sueldo de enero, mes que cerró el día 25. Pero creemos que nos van a liquidar junto con la indemnización”, sostuvo finalmente.

La mayoría de los trabajadores despedidos se había incorporado a la empresa desde la apertura, en 2013.

Inversión y decepción

El 11 de octubre de 2013, con la presencia de la entonces ministra de Industria de la Nación, Débora Giogri, Pampero inauguró formalmente su planta fabril en el parque industrial de Fontana.

La propuesta empresarial había planteado la puesta en marcha del proceso industrial en varias etapas, para llegar a 2015 con el plan concluido y la producción a pleno. En la ocasión hubo un acto y luego un desfile de diseños chaqueños.

Ese día, el fundador de Cardón y líder de Pampero, Gabo Nazar, había calificado al Chaco como “una provincia pujante, con ganas de trabajar y, que sin dudas debía tener una planta nuestra".

"Cuando el Grupo adquirió Pampero se dieron todas las condiciones para instalarnos en esta provincia, que ofrece una fuerza de trabajo muy eficiente y con beneficios muy positivos", había resaltado el empresario. Tres años después, el cierre sepultó todas aquellas buenas intenciones y proyecciones