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COLUMNA DEL EDITOR

La importancia de votar

La posibilidad de elegir es la piedra basal del sistema democrático. Macri pretende que el ejercicio de ese derecho/obligación sea lo más espaciado posible: cada cuatro años.

La advertencia, disimulada en voz baja, pero firme, llegó de la mano de las consultoras que trabajan para la Casa Rosada: la gente evidencia un creciente desinterés por las elecciones Primarias que se desarrollarán mañana y que permitirán resolver la interna de los partidos y las alianzas para definir la lista de candidatos a legisladores nacionales que se votará en octubre. Las consultoras que -esta vez- no le facturan al Gobierno, pero que tienen fluida relación con los hombres del poder, también hicieron llegar el mismo mensaje, y del mismo modo, con tono de prudencia. Las consecuencias de la generalización del concepto de apatía electoral podría resultar altamente perjudicial, sobre todo a la administración de Cambiemos, que necesita de un buen resultado y para lograrlo es indispensable la gente con ganas de votar. Por eso en la recta final de la campaña, los candidatos del oficialismo incorporaron un mensaje extra al discurso invitando a la ciudadanía a que vaya a votar: “Necesitamos que nos acompañen”, pidieron.

La campaña contra las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso), que comenzó el mismísimo presidente Mauricio Macri y le siguieron a coro sus funcionarios y candidatos, está a punto de transformarse en un bumerang. Mañana se sabrá. El mandatario no sólo puso empeño en despreciar -públicamente- a las elecciones Primarias, también esbozó su idea de anular las elecciones (legislativas) de medio tiempo y dijo que lo mejor era “votar cada cuatro años”. Varias figuras del elenco macrista lo secundaron en la moción, por ejemplo la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. El hecho es que tanta insistencia en desacreditar la importancia de un acto electoral, pareciera haber tenido efecto en la ciudadanía y bajó el entusiasmo por elegir. Justamente la posibilidad de elegir es la piedra basal del sistema democrático. Es, acaso, el instante supremo de libertad de una persona, consagrado en un derecho y al mismo tiempo patentado en una obligación. Don Mauricio pretende que el ejercicio de ese derecho/obligación sea lo más espaciado posible: cada cuatro años. El afán por mantener guardadas las urnas es contra natura de la democracia, tener cinco elecciones el mismo año y así cada dos años tampoco es un canto a la democracia. Los extremos son siempre dañosos, ni poco ni mucho, lo justo y necesario. El debate está abierto, sería provechoso que la dirigencia profundice con seriedad en el asunto. Por lo pronto lo que queda claro es que una elección de medio turno permite, además de plebiscitar una gestión de gobierno, redefinir la composición del Poder Legislativo que es esencial en el sistema republicano. Y en ese proceso está la Argentina. Mañana se hacen las Primarias, que no son otra cosa que las internas de los partidos y de las alianzas. Una condición indispensable para armar la grilla de candidatos, es costosa, pero necesaria. De otro modo los partidos y las alianzas no harían nunca internas y todo se resolvería con el dedo del mandamás. Algo de eso ya sucede. Con el esquema actual, una vez resueltas las internas quedan diagramadas las listas de candidatos para las legislativas (en este caso nacionales) que se efectuarán en octubre y que permitirán ordenar la relación de fuerzas (oficialismo y oposición) en las Cámaras del Congreso. Por eso las Primarias de mañana encierran una gran oportunidad: permiten moldear el escenario legislativo que tendrá el que gobierna, ejercitando el acto supremo de libertad de una persona que es el poder elegir. Sería muy provechoso que nadie le quite ese derecho y especialmente que la gente no lo resigne. s