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COLUMNA DEL EDITOR

¿Cómo se miden las Primarias?

Un semblanteo del escenario nacional sobre la base de los resultados provisorios de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) mostraba al país dividi­do en dos mitades casi iguales; en doce distritos la alian­za Cambiemos consiguió sumar más votos que los otros participantes que representan a distintas expresiones políticas, a su vez en otros once distritos la alianza que lidera el presidente Mauricio Macri quedó segundo o tercero en la cosecha de votos.

En este balance (parcial y sujeto a cambio) no se incluye la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país con más de doce millones de votantes, donde el resultado se encaminaba hacia un virtual empate. Independien­temente de esta reñida puja bo­naerense, el dilema que se instaló ayer a caballo de las ecuaciones electorales a futuro que comenza­ron a hacerse es cómo se computa el resultado de estas Primarias. Simple y llano: ¿quién ganó?

El interrogante ofrece diversas respuestas según la interpreta­ción que se haga de la incidencia que tienen las Paso en la voluntad del electorado. Sin embargo corresponde una advertencia: en las Prima­rias sólo pueden considerarse ganadores aquellos que han competido en forma directa con otro en su mismo espacio. El que corre solo puede en el mejor de los ca­sos superarse a sí mismo. La comparación con otro que corre en una cancha paralela no es procedente, aunque resulte provechosa desde un punto de vista político.

Para entenderlo mejor, son muchas carreras que se desarrollan al mismo tiempo y que tienen validez úni­camente en la competencia por el mismo andarivel. No hay que olvidar que se trata de aspirantes que buscan el pasaporte para ser candidatos por ese espacio, no están compitiendo con otras alianzas o partidos. Eso vendrá en el próximo turno.

No obstante, la comparación es ineludible y de allí surge la errónea visión de que uno le gana a otro u otros. En realidad, uno consigue mayor número de adhesio­nes que otro, pero no significa nada, aunque puede im­plicar mucho. Por ejemplo, suponer que la alianza de Macri ganó en la mitad del país es tan temerario como afirmar que en la mitad restante perdió.

Lo mismo sucede en la provincia de Corrientes, don­de Cambiemos (que es empujado por el sello de ECO) sacó más votos que el resto en 14 departamentos, mien­tras que en los restantes 11 no consiguió tantos votos como para ubicarse primero. ¿Perdió? No, pero así como no ganó donde tuvo muchos votos, tampoco perdió donde no los tuvo. Esto es así por una simple razón, por­que en las Paso solamente pueden ganar los que compiten entre sí. Con nombre y apellido: ganó Jorge Antonio Romero en la alianza Jun­tos Podemos Más; ganó Eugenio “Nito” Artaza en la alianza 1País; ganó José Enrique García Enciso en la alianza Somos Corrientes. Ahora bien, Estela Regidor que encabeza­ba la alianza ECO+Cambiemos no ganó, porque no tuvo competen­cia interna. Ganó la posibilidad de disputar las elecciones legislativas nacionales el próximo 22 de octubre, pero nada más. No le ganó a los otros, consiguió más adhesiones para sus candidaturas que los demás, pero no hubo triunfo. Si alguien cayera en esa equivocada interpretación, y el gobernador Horacio Ricardo Colombi lo hizo anoche, abriría el camino a una especulación inversa y por lo tanto inconveniente para el oficialismo provincial. Su­cede que la alianza ECO+Cambiemos sumó 46% de los votos y el resto de los participantes, que van como so­cios en el próximo turno electoral, sumó el 54% de los votos.

Las Primarias sirven para depurar la grilla y ofrecen una fotografía de la preferencia electoral y como toda foto refleja el momento. Si ese momento se extendiera en el tiempo, con los entramados electorales preesta­blecidos, entonces los que creen que ganaron pueden descubrir que no han ganado nada.s