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La apertura se vuelve riesgosa

La decisión de importar carne de cerdo es totalmente contradictoria con el discurso oficial de que pretendemos ser el supermercado del mundo.

La semana de días hábiles después de las agitadas elecciones Primarias, cuyos resultados quedaron envueltos en una polémica, terminó con otra novedad poco alentadora, Argentina decidió abrir el mercado local para la llegada de carne porcina desde Estados Unidos. Dicen que a cambio, el país del Norte permitirá la entrada de los limones argentinos. Suena a trueque. Tratándose de una operación con la principal potencia del mundo, es poco probable que el trueque resulte desfavorable para ellos, se sabe cómo terminan los negocios con los Estados Unidos. La administración de Mauricio Macri lo presentó como una medida positiva, mientras los productores locales de carne porcina hacen fila para quejarse, no es para menos la importación amenaza con arruinar la actividad. Es la apertura al mundo, que pregona Cambiemos y que por ahora sólo trajo aparejada competencia para la incipiente industria nacional y fuerte endeudamiento externo.

La apertura, así como viene, no parece muy prometedora. Sin embargo es parte de la receta del modelo Macri, que el martes después de las elecciones sorprendió con una medida de neto corte neoliberal al delegar en su ministro de Transporte la facultad para cerrar y desguazar cualquier ramal ferroviario. Justificaron diciendo que era solamente un paso administrativo y que no piensan cerrar nada, sin embargo el marco legal está dispuesto. El jueves estuvo de visita en la Argentina el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y ayer se conoció la noticia de la importación de carne porcina. Ricardo Buryaile consideró que eso es bueno, pues mejora la relaciones bilaterales. Según explicó: “Estados Unidos hace tratados bilaterales de comercio y con la Argentina se decidió avanzar en el ingreso de limones y carnes de nuestro país a ese mercado”. El funcionario argumentó con liviandad sobre la operatoria cuando le pidieron detalles: “El mercado va a estar abierto, pero desconozco las cifras que van a demandar los importadores”. Mencionó que tal vez se importen unos 50 millones de dólares anuales. Así, con este nivel de imprecisión, difícilmente el trueque prospere con éxito (para la Argentina). A todo esto, los productores porcinos salieron con los tapones de punta contra la decisión del Gobierno de habilitar la importación de carne de cerdo desde los Estados Unidos por primera vez en 25 años. El presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, Juan Uccelli, advirtió que la decisión puede “poner en riesgo a la producción local”. Los cerdos norteamericanos estaban bloqueados en la Argentina desde 1992, pero ahora merced al acuerdo firmado entre ambos países los productores del Norte podrán enviar carne de cerdo fresca, enfriada y congelada, así como productos porcinos en general. Desde la Federación Agraria también criticaron la decisión oficial y advirtieron que la medida es totalmente contradictoria con el discurso de que pretendemos ser el supermercado del mundo. “Por este camino, en lugar de ser supermercado pasaremos a ser el depósito donde Estados Unidos meta las cosas que no puede ubicar en otros lugares”, se quejó la entidad. Los productores locales entienden que tendrán que competir en condiciones desfavorables porque tanto Estados Unidos como la Unión Europea subsidian su producción, mientras que aquí la presión tributaria es enorme y conspira contra la rentabilidad de cualquier actividad. Para colmo, Estados Unidos tiene un enfermedad muy complicada en la producción porcina. Constituye un riesgo la importación. Pero, el primer problema es económico: 35 mil puestos de trabajo pueden perderse.s