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La asimetría entre provincias

El Fondo del Conurbano bonaerense encierra una disputa millonaria que puede dinamitar la relación de Macri con gobernadores.

La pelea millonaria por la Coparticipación Fe­deral y la tajada correspondiente al Fondo del Conurbano bonaerense que reclama Ma­ría Eugenia Vidal está en sus prolegómenos, seguramente no se definirá antes de las urnas de octubre, pero amaga -anticipadamente- dinamitar la buena relación que el presidente Mauricio Macri venía tejiendo con algunos gobernadores del pero­nismo, especialmente aquellos que no están alinea­dos a Cristina Fernández de Kirchner. No obstante, pese al esfuerzo de entendimiento que han hecho, los mandatarios se plantaron contra la iniciativa oficial, se cuidaron de no criticar al Jefe de Estado, pero man­daron una señal contundente a la Corte Suprema de Justicia y ade­más definieron el escenario de la puja: el Congreso de la Nación. Es que en juego hay mucho dinero y el Paralmento, por extraña razón, es el espacio donde mejor se re­suelven estos entuertos de plata.

El temor de los gobernadores es que la Corte termine avalan­do el pedido de la mandataria bonaerense y perjudicando el re­parto de recursos entre los prin­cipales distritos del país. Exigen ser escuchados y que haya un de­bate entre la Nación, provincias y el Congreso.

Vidal tiene un argumento de peso: el Fondo del Conurbano quedó congelado en 1996 y terminó de li­cuarse tras la devaluación de 2002, cuando quebró la convertibilidad. Macri está de acuerdo en actualizar esa suma, pero los gobernadores sospechan que pre­tende hacerlo sacrificando muchos de los fondos que recibe el resto de las provincias. “El problema para el gobierno es económico pero sobre todo político: en­tre los que cuestionan la avanzada de Vidal se anotan algunos mandatarios con los que hay buen diálogo, como Juan Manuel Urtubey (Salta), Sergio Uñac (San Juan) y Juan Schiaretti (Córdoba)”, advirtió el analista político José Calero en su columna semanal de NA.

Entre los gobernadores que cuestionan a Vidal también está el peronista chaqueño Domingo Peppo, uno de los que considera a Cristina Kirchner “una di­rigente más” y trabaja para que el peronismo defina una nueva conducción de cara a las presidenciales de 2019. El hombre se define políticamente como “anti­grieta”, viene de aclarar incluso que no se siente dis­criminado por la administración de Macri.

Uno de los que llevó la voz cantante en el encuen­tro de mandatarios fue el cordobés Schiaretti y se en­cargó de retrucar el argumento de Vidal. Fue cuando reclamó poner también en la balanza la cantidad de subsidios que reciben de la Nación la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires. El mediterráneo llevó a la reunión un informe técnico enu­merando los “beneficios” obte­nidos por la administración de Vidal, en detrimento del resto de los distritos.

Según ese estudio, durante 2016 el Área Metropolitana Bue­nos Aires (AMBA) -Capital y Co­nurbano- recibieron subsidios por $176.000 millones para co­lectivos, trenes, electricidad, gas y Aysa, y concentran casi 20 mi­llones de habitantes. En tanto, el resto del país en el mismo período recibió $120.000 millones, para una población algo superior. El trabajo elaborado por el gobierno cordobés busca meter una cuña también entre los beneficios que potencialmente reciben los distritos gobernados por el oficialismo y la oposición.

El estudio en cuestión señala que cada habitante de los gobernados por Cambiemos recibió $8.850, mientras que para los del resto del país el promedio fue de $5.085. Una diferencia llamativa, que pare­ce destinada a abrir un frente de conflicto de cara a las legislativas de octubre. Pero los interrogantes no terminan ahí, ya que el Gobierno necesitará de los gobernadores para ir por un premio mayor: quiere aprobar en 2018 una reforma impositiva que pro­mete provocar un huracán político de impredecibles consecuencias.