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¿Quién hace la ruta de Lázaro?

La obra no ejecutada de la Ruta Provincial nº 40 constituye una fenomenal estafa, propiciada desde el Estado nacional con connivencia provincial. Fue un robo.

En el marco de una breve visita que realizó el lunes el administrador general de Vialidad Nacional, Javier Iguacel, se procedió a protocolizar la puesta en marcha de la pavimentación de la Ruta Provincial Nº 40, de acceso a los Esteros del Iberá. Una obra clave para el sueño turístico que alimenta la Provincia, fuertemente acompañada por el Gobierno central. Por eso estuvo el gobernador Horacio Ricardo Colombi, de impecables anteojos oscuros, además de otros funcionarios del área, también acompañó la puesta en escena la gerenta regional de Vialidad Nacional, Ingrid Jetter; todos resaltaron la importancia del emprendimiento que insumirá una inversión de aproximadamente 430 millones de pesos. Llamativamente, ninguno se acordó que se trata de la ruta que se le adjudicó -en su momento- al empresario kirchnerista Lázaro Báez, que embolsó una suma millonaria y nunca hizo ni un metro de pavimento. Extraño olvido de los funcionarios correntinos y nacionales siempre dispuestos a resaltar que están limpiando los estropicios del gobierno anterior; tal vez la repentina amnesia relacionada con la ruta al Iberá tenga que ver con el hecho de que hay algunos integrantes de ECO+Cambiemos que tienen las manos manchadas por esa corrupción. Es verdad que hay que mirar hacia adelante, tratar de superar aquellos episodios desde la pulcritud en la función pública, generando un nuevo paradigma en la gestión, pero es imposible construir sobre la impunidad. La obra no ejecutada de la Ruta Provincial Nº 40 constituye una fenomenal estafa, propiciada desde el Estado Nacional con connivencia provincial. Fue un robo. Y el empresario Lázaro Báez (actualmente detenido) no es el único culpable, hay una cadena de responsabilidades que involucra a funcionarios correntinos, de distinto rango.

Algunos pretenden agotar la investigación en Báez y en el ex subsecretario de Obras Públicas José López, el de los bolsones en el convento (que también está detenido); como mucho consideran que la pesquisa debería estar dirigida hacia el ex ministro Julio De Vido o directamente apuntan sus imputaciones a la ex presidenta Cristina Kirchner. No está mal, pero es una visión sesgada por el interés político. La operación fenomenal de corrupción necesitó de muchos actores. Claramente, para que el empresario kirchnerista Lázaro Báez pudiera robar en Corrientes necesitó de cómplices locales. Encubridores, que sabían del acto delictivo y guardaron silencio, lo facilitaron y contribuyeron a que se perpetrara. ¿Cómo es posible que los funcionarios correntinos no se percataran de la estafa que se estaba consumando? ¿Por qué Vialidad Provincial avaló los certificados de obra para que se le abonaran sumas millonarias? ¿Cuál es la responsabilidad de los encargados de las finanzas provinciales que hicieron figurar en las Cuentas de Inversión el pago de sumas millonarias a la empresa de Lázaro Báez por obra que no estaba haciendo? La megacausa judicial sobre la corrupción en la obra pública durante la era kirchnerista que tiene como principal imputado a Lázaro Báez tiene un capítulo reservado para la Ruta Provincial Nº 40, de acceso al Iberá. Es de esperar que la investigación avance y responda las preguntas que ponen en incómoda posición a muchos funcionarios correntinos. Quizás por esto nadie recordó a Lázaro en el acto protocolar que hicieron el lunes para promocionar que se vuelve a trabajar en la Ruta 40. El proyecto, que lo financia el Ministerio de Transporte de la Nación a través de Vialidad Nacional, promete invertir 430 millones de pesos para hacer los 41 kilómetros que no hizo Lázaro. Pequeño gran detalle, no informaron qué empresa es la encargada de la obra, una incógnita que ningún medio (ni siquiera NORTE de Corrientes) pudo develar. ¿No será otro Lázaro?s