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En el podio de la pauperización

Según el Indec, en Corrientes el bolsón de marginalidad es cada vez más grande. Es bueno tenerlo en cuenta a propósito del proceso electoral en curso.

La noticia, aliviadora, que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos le ofreció ayer a la administración de Mauricio Macri respecto a los índices de pobreza en el país (que bajó unos puntos) y la indigencia (que retrocedió una décima), trajo aparejado un nuevo cachetazo al gobierno radical de Corrientes que, empoderado hace casi dos décadas, no consigue revertir el rumbo hacia la pauperización que tienen marcada como destino muchos correntinos. El estudio del Indec, que se divulgó ayer, ubica a Corrientes en el podio de los distritos más atrasados a nivel nacional: tercero en pobreza y segundo en indigencia. En la Argentina la tasa desciende (levemente), pero aquí sucede lo contrario, en lugar de bajar, sube. No es una buena señal a diez días de las urnas para definir la gobernación; con tanta gente necesitada de lo elemental para subsistir, la democracia bien puede quedar subvertida por la acción ignominiosa de los que disponen de más recursos.

La pobreza conspira contra la calificación del voto, es enemigo de la libertad y se sabe, la democracia encierra un ejercicio de libertad. Suena chocante y más duro resulta exponerlo, pero la pobreza implica una degradación no solo económica sino cultural que además se refleja en una postergación social. Es la marginación que cierra puertas y aleja de las oportunidades a miles de personas. Según el Indec (gestión macrista), en Corrientes ese bolsón de marginalidad es cada vez más grande. Son correntinos que votan, es bueno tenerlo en cuenta a propósito del proceso electoral en curso y la agitación que se vivió en los últimos días por la filtración de audios que denunciaban el reparto indiscriminado de mercadería y artículos para el hogar a través de grupos cumbieros que actúan como punteros políticos en los barrios humildes. Los números que ayer dio el organismo oficial evidencian, desde la estadística, que esa realidad existe: las familias pobres son sometidas a los vejámenes del proselitismo electoral. Y cada vez hay más familias en esas condiciones. La medición del Indec, correspondiente al primer semestre de 2017, consigna que aproximadamente 10 mil correntinos pasaron a integrar el segmento de indigentes, suman 34.269 personas. En la medición del segundo semestre de 2016 el organismo había computado 23.989 correntinos bajo la línea de indigencia. Ahora Corrientes ostenta el segundo índice más alto de indigencia del país, creció casi tres puntos (hasta llegar a 9,3%) y se ubica detrás de Santiago del Estero-La Banda que midió 13,1%. Es grave, especialmente porque la tasa de indigencia prácticamente no se modificó a nivel nacional en el último semestre. Incluso aquellos distritos que tenían marcas negativas en pobreza, como Santiago del Estero o Concordia, lograron morigerar el nivel de indigencia, aquí sucedió lo contrario, aumentó la pobreza y también la indigencia. Por ejemplo, en lo que respecta a la tasa de pobreza, la medición del Indec del segundo semestre de 2016 ubicaba a Corrientes en el quinto lugar del ranking nacional; con la nueva medición correspondiente al primer semestre de 2017 Corrientes (con el 40%) pasó al tercer escalón detrás de Santiago del Estero (45,4%) y Concordia (42%). Fue notoria la evolución positiva de San Juan y Córdoba que lograron bajar la pobreza entre diez y trece puntos porcentuales, contribuyendo a una mejoría global del país de casi tres puntos. La única región donde la pobreza creció fue en el NEA y Corrientes va adelante, que en este caso por un impiadoso juego semántico significa: va para atrás.s