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Fernando es drama no comedia

Macri y Colombi hicieron campaña, distraídos del caso del niño correntino de 13 años que tiene que sentarse a esperar la muerte.

La visita de ayer del presidente Mauricio Macri a la provincia -la octava desde que asumió- quedó sepultada por el drama humano que sufre una familia humilde de Gobernador Virasoro que recibió una noticia aciaga, tendrá que sentarse a esperar la muerte de su hijo de 13 años, a quien le negaron un trasplante de corazón por su condición social, además -claro está- por la gravedad del cuadro de salud que, según parece, es irreversible.

Fernando se llama el chico y sufre de una miocardiopatía dilatada de evolución crónica. Su historia estuvo en casi todos los canales de televisión porteños, incluso en aquellos que hacen de porrista del gobierno de Cambiemos; algunos le dieron un tratamiento profundo, otros más condiciones, lo tocaron tangencialmente, pero ninguno pasó por alto el asunto.

El escándalo se ventiló fuerte y dejó en un segundo plano la puesta en escena de Macri en el Iberá para el cierre de campaña del oficialismo local con vistas a las gubernativas del domingo.

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Fue irritante ver al Jefe de Estado en su nuevo paso de comedia con el Gobernador correntino. Durante el acto -en Concepción- se mofó de la barriga de Colombi diciendo que llevaba escondido un tambor: “Es el Tamborcito de Tacuarí”, dijo el Presidente mientras le tocaba la panza prominente a su anfitrión.

Con su desatino, Macri no sólo destiñó la ceremonia oficial, además banalizó el nombre e imagen de un prócer de Concepción: el niño Pedro Antonio Ríos, el Tambor de Tacuarí.

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Mientras el Presidente jugaba a ser comediante, con la complacencia del Gabinete correntino y la fórmula de ECO+Cambiemos (Valdés-Canteros), el país se conmovía por el caso de Fernando, que fue -de hecho- desahuciado por los médicos que lo atienden en el hospital Pediátrico Juan Pablo II, donde hasta ayer se encontraba internado. “Lo vamos a dejar que vuelva a su hogar, con su familia en Virasoro, es lo mejor...”, dijo uno de los especialistas que habló con los medios; no hacían falta muchas más aclaraciones: lo mandan a su casa a esperar el final, con su familia. Así de dolorosa es la realidad.

No obstante, desde la cartera sanitaria provincial sostienen que el chico se quedará en el Pediátrico. Cualquiera sea el lugar, lo concreto es que Fernando tendrá que sentarse a esperar la muerte.

La amplificación mediática del escándalo obligó al Ministerio de Salud Pública de la Provincia a salir a tratar de explicar lo inexplicable, en ese contexto dijo que la decisión del Incucai de sacar a Fernando de la lista de espera para recibir un órgano (corazón) fue “perfectamente argumentada bajo criterio médico”.

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De las razones socioeconómicas a las que alude el Incucai nada dice la cartera que dirige el radical Ricardo Cardozo, quien ayer a la mañana visitó a la mamá de Fernando.

El comunicado de Salud Pública distribuido en horas de la tarde señala que “la decisión respecto del trasplante del niño es tomada por el Ateneo de Trasplante Cardíaco, y de los servicios de Cardiología, Cirugía Cardiovascular y Terapia Intensiva del Hospital Garrahan, por lo que la medida está perfectamente argumentada bajo criterio médico”.

Al parte oficial le faltó agregar que el Incucai también tomó en cuenta las condiciones familiares y sociales de Fernando. Traducido: el Incucai entiende que por su condición humilde no podrá hacer frente al prolongado y exigente posoperatorio.

Sin vueltas, la razón es que es pobre. Está delicado y su cuerpo podría no resistir el trasplante, pero su condición social es determinante, en caso contrario se haría un intento, es lo que corresponde.

Éste es el mejor ejemplo de lo que significa ser pobre. Corrientes tiene el tercer índice más alto del país en pobreza. ¿Cuántos niños más como Fernando se están muriendo en vida? Mientras, los que gobiernan juegan a ser comediantes.s