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El salto de escalón se demora

El Fondo Monetario estima que Argentina crecerá 2,5% tanto este año como el próximo, en tanto proyectó una inflación de 26,9% y 17,8% respectivamente.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) que con el gobierno de Cambiemos ha vuelto a ser un organismo de referencia elevó levemente su previsión de crecimiento global para 2017 y 2018, pero instó a los países a pensar en reformas que tornen sostenible la recuperación a la que calificó como “incompleta”. En su nuevo Panorama Económico Mundial, la entidad proyectó un crecimiento del PIB mundial este año de 3,6%, y de 3,7% para el 2018. En este marco, recordó que se trata de un repunte sensible con relación a 2016, cuando la economía global cerró con alza de 3,2%. El ente también dio su pronóstico para Argentina, que no es ciertamente para saltar de entusiasmo, tiene diferencias con los vaticinios que hizo la Casa Rosada en el proyecto de Presupuesto anual.

Por ejemplo, el Fondo Monetario estima que Argentina crecerá 2,5% tanto este año como el próximo, en tanto proyectó una inflación de 26,9% y 17,8% respectivamente. La tasa de desempleo será de 8,1% este año y bajará apenas unas décimas el año venidero, se estacionará en 7,7%, dice el informe anual del organismo multilateral difundido ayer. El costado positivo es que elevó una décima el avance del Producto Bruto Interno (PBI) de este año respecto de la anterior previsión de fines de julio último. En el informe, denominado en inglés World Economic Outlook (Panorama Económico Mundial), el FMI indicó que se estima que Argentina “se recuperará de la recesión del año pasado para anotar 2,5% en 2017 a partir del aumento de los salarios reales y su impulso sobre el consumo, el avance de la inversión apuntalado por las obras públicas de infraestructura, y las exportaciones, favorecidas por una demanda externa más sólida”. Según detalla, el avance en la actividad en 2018 se basará en una demanda interna continua, que mejora en forma gradual y compensará un trasfondo de políticas macroeconómicas contractivas, como la tasa de interés necesaria para bajar la inflación y el comienzo de una consolidación fiscal. “Con su economía saliendo de la recesión luego de un período de adaptación, Argentina debería acelerar su consolidación fiscal en 2018 y, en cuanto a su política monetaria, necesita mantenerse contractiva por permanecer la inflación aún por encima de las metas del Banco Central”, destaca el reporte. En el estimador de mercados emergentes del G-20 con política fiscal contractiva, Argentina figura con un nivel “sustancial” en el largo plazo y “sin cambios” en el corto plazo, mientras que Brasil tiene valores “sustanciales” en ambos casos. Claramente la evaluación no responde a las pretensiones de la administración de Mauricio Macri que viene intentando, por ahora sin éxito, lograr una recategorización que le permita al país salir de la calificación de “mercado periférico” y acceder a otro tipo de trato con los prestamistas internacionales. Como se recordará en junio pasado, el banco de inversión Morgan Stanley decidió mantener en revisión la reclasificación de la Argentina como “mercado emergente” y anunció que esta posibilidad sería tratada el año próximo “como parte de la revisión anual de calificación de mercado 2018”. Como consecuencia continúa en el lote de los “periféricos”. En ese momento la expectativa local e internacional estaba puesta en la posibilidad de ingreso de flujos provenientes de fondos institucionales internacionales que pueden invertir en posiciones de países emergentes y que por un cuidado de calidad de las inversiones los mercados de frontera quedan fuera de esta posibilidad. No sucedió y el país sigue pugnando por el ascenso. Ahora el FMI, que habitualmente evalúa con singular dureza, dio un pronóstico poco alentador, no prevé mejorías importantes en el corto plazo.s