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La droga sigue ganando

Suena duro, pero es la pura realidad, en Corrientes también ganó la cocaína. Se llevó a una chica de 15 años, que ni viva ni internada y ahora muerta tuvo ni tiene al Estado a su lado.

Abril Fernández tenía 15 años, falleció ayer en el Hospital Pediátrico “Juan Pablo II” de esta ciudad donde se encontraba internada desde hace casi dos semanas. Enfrentaba un cuadro de muerte cerebral como consecuencia de causas todavía no establecidas. La chica salió de su casa en el barrio Patono hacia un cumpleaños de 15 y no volvió, la encontraron inconsciente en la calle a la madrugada siguiente, estaba en shock por una sobredosis de cocaína y había sufrido una brutal golpiza. Hasta donde se sabe, no llegaron a determinar si además fue abusada sexualmente. Primero fue llevada al Hospital Escuela y de allí al Pediátrico; salvo los médicos que se ocuparon en tratar de salvarle la vida ningún otro representante del Estado se conmovió por Abril, una víctima de la droga en una provincia donde el Gobernador juega con los periodistas de su pueblo, llamándolos “drogadictos”.

El caso desnuda el avance sin freno de la droga que corroe a las familias de los barrios periféricos de esta Capital, pero además el desenlace luctuoso evidencia la negligencia (que se convierte en complicidad) de los organismos del Estado provincial (la Policía, la Justicia, los ministerios asistenciales) para combatir a los responsables del narcomenudeo y contener a las víctimas de las adicciones y sus familias. En dos semanas, desde que entró al Hospital Escuela el domingo 24 de septiembre (luego pasó al Pediátrico) hasta su fallecimiento ocurrido ayer, ningún estamento oficial hizo algo por Abril. Únicamente los médicos, los enfermos, nadie más. Seguramente todos los demás estaban ocupados en el proceso electoral que terminó con éxito para el oficialismo. Triunfó ECO+Cambiemos, se impuso Gustavo Valdés, ganó Ricardo Colombi. En medio de tan estridente celebración se apagaba la vida de Abril, otra muerte por el desenfreno (voluntario o provocado) de la drogadicción. Suena duro, pero es la pura realidad, en Corrientes también ganó la cocaína. Se llevó a una chica de 15 años que ni viva ni internada y ahora muerta, tuvo ni tiene al Estado a su lado. El desamparo es la respuesta que le devuelve a una familia sumida en el dolor, que para colmo sufre el acoso de los malvivientes. Lorena Núñez, la mamá de Abril, recurrió a la Policía y no fue atendida, se lo dijo a los medios, pero no sirvió de mucho, lamentablemente la Justicia correntina es sorda y ciega... cuando le conviene. “Nos dijeron a mí y a mi cuñada que si denunciábamos lo que pasó nos iban a prender fuego la casa”, relató la mujer a la prensa a principios de octubre. Proporcionó datos y características de los sospechosos, no tuvo suerte. Para ese entonces, Abril ya llevaba una semana internada con un cuadro clínico gravísimo, y la investigación del hecho seguía en fojas cero. Así quedó. Aún hoy con la chica ya fallecida, ni la Policía ni la Fiscalía tienen respuestas. Por ejemplo, no se le practicaron los estudios de rutina para determinar si recibió una sobredosis de cocaína, para saber cómo se hizo los golpes que presentaba en el cuerpo, si fue abusada. Nada, no hay respuestas a estos interrogantes. Del mismo modo la actuación de la Policía es una incógnita que alimenta sospechas. ¿Por qué tanta reserva en informar; acaso están ocultando algo? La flaqueza de los procedimientos reafirma la presunción sobre la ineficacia del Estado provincial para contrarrestar la expansión del negocio de la droga. Itatí, Goya son ejemplos frescos. El domingo de elecciones, el gobernador Colombi entró a su escuela en Mercedes y saludó a los periodistas con un sonoro: “drogadictos”. Como broma es de mal gusto y como prueba de irresponsabilidad, alcanza y sobra. En la provincia donde pregonan el cambio y mueren chicos por sobredosis de cocaína, ya se sabe quién ganó. s