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Nació en Bella Vista y vive en Corrientes

A los 105 años, Blanca asegura que “con coraje y con fe todo se puede”

En el día de su cumpleaños, la mujer realizó un repaso de vida. Recordó su infancia, su casamiento y destacó el gobierno de Perón.

En 1912 se hundió el Titanic luego de chocar contra un iceberg, comenzó a aplicarse en Argentina la Ley Sáenz Peña que impuso el sufragio universal, secreto y obligatorio, y el país eligió por primera vez un presidente democráticamente, a Hipólito Yrigoyen. También nació en Bella Vista, Blanca Haydee Olivieri Maraude, que ayer celebró sus 105 años junto a familiares y amigos. “Cumplo 105 y ya me anoto para los 106. Hay que festejar los años que llegan. Con quejas nunca, con alegrías siempre”, comentó a NORTE de Corrientes la mujer que posee una cabellera blanca reluciente y unos intensos ojos celestes. Hace mucho tiempo vive en Corrientes junto a Amelia, su sobrina, en las afueras de la ciudad. Ayer ponían a punto la vivienda para la gran fiesta que realizarían por la noche y que desde hace mucho tiempo se repite todos los años en honor a la más longeva de la familia. Blanca es viuda y no tuvo hijos. Aunque de familia radical, se confiesa peronista, asegura que nunca fumó ni tomó bebidas alcohólicas fuertes, que con coraje y fe todo se puede y que San Expedito no le falla. Su padre era comerciante. Tenía un próspero negocio de ramos generales en Bella Vista, de donde era oriundo. Su madre era hija de franceses que se instalaron en Villa Ocampo, en Santa Fe. Tuvo una infancia feliz, junto a su hermano, en el interior de Corrientes. “Tuve la tranquilidad de tener unos buenos padres y una buena familia. Los atractivos de la edad, como juguetes y vestidos, no me faltaron. Iba con mamá a la modista y llegaban a casa los catálogos de Harrods y de Gath y Chávez (tiendas departamentales extranjeras ubicadas en la Capital Federal) con cosas para comprar. Papá viajaba mucho a Buenos Aires y nos traía cosas muy lindas”, contó. Aunque posee el título de maestra, nunca ejerció. Señaló que en aquellos años, a tres décadas de iniciado el siglo XX, “no estaba bien visto que el padre mande a trabajar a la hija”. A los 19 años obtuvo el título docente en el Colegio Normal Nuestra Señora de la Misericordia, en Rosario. “En mi época, cuando yo me recibí, era soltera, joven y los padres no permitían que las hijas trabajen. Nos mandaban a estudiar para que tuviéramos una preparación y por si algún día necesitábamos, pero no para trabajar”, señaló. Tiempo después se puso de novia con quien sería su esposo durante 50 años. Carlos Torres Blanco, un amigo de la familia, oriundo de Rosario conquistó el corazón de Blanca. Iniciaron el romance, pero por “caprichos” de la joven rompieron. Sin embargo, cuatro años después Carlos fue a Bella Vista a reconquistarla. Finalmente se casaron cuando ella tenía 26 años. “El día de mi casamiento fue el más emocionante y lindo de mi vida. Una siempre desea casarse y después del noviazgo quería pasar por el altar. Con Carlos estuvimos juntos 50 años, hasta festejamos las Bodas de Oro. Dos o tres días después falleció, sufría a causa del cigarrillo, no podía respirar, lo tenía que ayudar para que camine”, contó. “A mí, fumar y tomar alcohol nunca me gustó y si me hubiera gustado, papá no me lo hubiera permitido. Le agradezco porque las que no hicieron caso, la pasaron brava”, agregó. No tuvieron hijos, aunque confiesa que le hubiera gustado ser madre. “Los hijos no llegaron”, dijo resignada. Entre las cosas que más le gusta, se encuentra la de dialogar con las personas de las cosas buenas de la vida. “Lo que más me gusta es conversar. Eso es algo que las mujeres ya tenemos incorporado, ya tenemos esa tendencia. Me gusta conversar sobre cosas lindas, de compañeros, con buenos sentimientos, no el chisme. Hablar de acontecimientos buenos, en armonía, como Dios manda, mirarnos con ojos de buenos hermanos”, señaló. No sufre los achaques de las enfermedades, pero el correr del tiempo le pasa factura. “Después de más de 100 años las cosas no viene tan fáciles, cualquier cosita genera más inconvenientes, pero tengo coraje y tengo fe y con eso todo se puede. No tuve enfermedades graves y si cada uno tiene un destino hay que resignarse a la voluntad del Señor”, dijo. Contó que en su memoria siempre están presentes sus padres y la oración es diaria. “Lo que más recuerdo es a mis padres y siempre pienso en Dios. Además, San Expedito no me falla”, agregó. Señala que es “peronista de la primera hora”, aunque sus padres eran radicales. Decidió ir en contra de los mandatos familiares “por lo que le hicieron a Yrigoyen. Desde su propio partido lo arrastraron como si fuera un viejo inclinado para la tumba. Estaba rodeado de gente a la que le importaba tres pitos que el resto no tuviera nada en el bolsillo”, señaló. En tanto destacó “las grandes obras de Perón, los policlínicos, la caridad de Eva, las cartas que contestaban, los llamados que respondían. Si había una necesidad ellos estaban para atenderla. Yo ayudaba en lo que podía”, dijo.s