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Puntería para la oportunidad

No es la primera vez que el juez Bonadio sorprende con una decisión de esta naturaleza justo cuando el macrismo se encuentra en una encrucijada.

La Justicia volvió a sacudir el escenario político con una decisión polémica, justo en otro momento delicado de la administración de Mauricio Macri frente a la opinión pública. El juez federal porteño Claudio Bonadio dispuso una razzia contra ex funcionarios y militantes kirchneristas, procedimiento que se inició luego de la medianoche del miércoles y que concluyó ayer al mediodía con una orden de detención para la ex presidenta de la Nación Cristina Elisabeth Fernández de Kirchner por el presunto delito de encubrimiento en el atentado terrorista a la mutual judía de la Amia ocurrido en julio de 1994. El magistrado, que finalmente ha acumulado casi todas las causas que involucran a la ex mandataria, sospecha que el Pacto que rubricó con Irán constituye una forma solapada de protección y por lo tanto es pasible del rótulo de traición a la Patria. Es la acusación que en su momento formuló el fallecido fiscal especial Alberto Nisman.

En el procesamiento a CFK, Bonadio solicitó al Congreso de la Nación el desafuero. Sucede que Cristina Kirchner ya tiene fueros (juró en el transcurso de esta semana) y a partir del lunes próximo puede estrenar su banca en el Senado de la Nación; en rigor de verdad es senadora plena desde el domingo 10 -en menos de 72 horas-, pero ese día no hay actividad legislativa. El domingo se cumplen dos años desde que ella dejó la Casa Rosada y Mauricio Macri pasó a ocupar ese sitial. Con 730 días de gestión, el balance no es muy auspicioso para el líder de Cambiemos, la economía no mejora y los indicadores son poco alentadores, las reformas que impulsa han comenzado a empantanarse en el Congreso de la Nación como consecuencia de las señales negativas que ofrecen, puntualmente las modificaciones al sistema previsional despertaron una ola de indignación que está en pleno crecimiento. El manotazo al salario de los jubilados puso al Gobierno en una incómoda posición frente a la gente, lo desnudó en su implacable pragmatismo economicista. Para colmo, hace 20 días se perdió un submarino, el ARA “San Juan”, con 44 tripulantes, y los ocupantes de la Casa Rosada (especialmente el ministro de Defensa, Oscar Aguad) no han podido desligarse de la atmósfera de negligencia e incompetencia que por estas horas envuelve a la Armada. Con Macri y su administración contra las cuerdas apareció la orden de Bonadio, que mandó a detener a dos ex altos funcionarios del gobierno kirchnerista (Héctor Timerman y Carlos Zannini) y a varios militantes de peso (Luis D’Elía, Fernando Esteche). En ese mismo trámite dispuso el procesamiento de un ex legislador nacional (Andrés Larroque), del ex jefe de la Agencia Federal de Inteligencia (Oscar Parrilli) y también de la ex presidenta, a quien sí le dictó prisión preventiva. No es la primera vez que el juez Bonadio sorprende con una decisión de esta naturaleza justo cuando el macrismo se encuentra en una encrucijada. Puede ser coincidencia, pero es una coincidencia muy llamativa. O es casualidad o el magistrado tiene una puntería envidiable. El hecho es que la causa que investiga el Pacto firmado con Irán (para que se tome declaración en su país a los iraníes presuntamente acusados del atentado a la Amia) se inició con Cristina Kirchner todavía en el gobierno. Fue el malogrado Alberto Nisman el que la promovió, en 2015, pero nunca avanzó, de hecho fue desestimada en varias instancias, hasta que hace un par de semanas recayó en manos de Bonadio luego de un juego de presiones de la Casa Rosada, a través del Consejo de la Magistratura, sobre distintos jueces. Resultado, en poder de Bonadio, el expediente se activó como si tuviera combustible premium y comenzaron las detenciones, justo en el -nuevo- peor momento del Gobierno. ¿Será casualidad? Imposible saberlo, lo que sí está claro, que es funcional a la necesidad del macrismo.s