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El cambio sin cambio

El dato alentador que constituye la centralidad con la que apareció investido ayer el nuevo Gobernador no alcan­zó para compensar el desánimo que produce el mensaje tácito de su formación ministerial.

El gobernador electo de la Provincia, Gustavo Adolfo Valdés, que desde mañana a la noche pasará a estar en ejercicio pleno del Poder Eje­cutivo, tuvo ayer un ensayo formal de la tarea que le espera y que demandará de su parte, absoluto protagonismo. El ejercicio consistió en la presentación de su Gabinete de ministros y lo hizo con solvencia, bien acompañado por el vicegobernador (actual y futu­ro), Gustavo Jesús Adolfo Canteros, que, a decir verdad, cumple con eficacia el rol de secundar. Una muche­dumbre de periodistas, de distintos medios, colmaron el Salón Amarillo de la Casa de Gobierno para seguir con atención el desenvolvimiento del próximo Jefe de Estado, quien -sorprendentemente- por pri­mera vez estuvo solo. Su mentor y regidor político, el mandatario saliente Horacio Ricardo Colombi no asistió al encuentro y llamati­vamente tampoco estuvo lo que podría denominarse como la pla­na mayor de la alianza oficialista Encuentro por Corrientes (ECO).

No estuvieron las autoridades del radicalismo ni tampoco de los partidos socios del Gobierno, algunos de los cuales vuelven a tener un espacio en el Gabinete provincial luego de bastante tiempo. Pero, la comidilla de los círculos de conversación fue la ausencia del mercedeño. No deja de ser una auspiciosa señal de autonomía frente a los presagios de controles y restricciones de protagonismo que parecía configurarse con la omnipresencia de HRC, en vivo o alusivo en cada acto y ceremonia oficial has­ta aquí. Ayer hubo una bocanada de aire fresco en ese sentido. Bienvenido sea, Valdés estuvo en el centro de la escena geográfica e institucional. Es lo que corresponde y es lo que se espera de aquí en adelante. Así lo decidió la ciudadanía.

Ahora bien, el dato alentador que constituye la cen­tralidad con la que apareció investido ayer el nuevo Go­bernador no alcanzó para compensar el desánimo que produce el mensaje tácito de su formación ministerial. Aunque hay un par de caras nuevas, en áreas de men­guada trascendencia, la mayoría de las carteras segui­rán dirigidas por funcionarios que llevan varios años en el cargo, algunos casi se podría decir que llevan una eternidad.

De los doce ministerios que componen el Gabinete, solamente en cuatro de ellos habrá cambio de figuras y apenas tres son debutantes en esa liga; a saber: Juan José López Desimoni como ministro de Seguridad, Raúl Schiavi como ministro de Industria, Trabajo y Comer­cio y Cristian Piris como ministro de Turismo. El cuar­to que se incorpora es Bernardo Rodríguez, que fue interventor del Invico en los últimos ocho años y ahora pasará al Ministerio de Obras Públicas.

El curuzucuateño Rodríguez es hermano de la actual senadora provincial Graciela Rodríguez, su otra hermana revestía en la Privada de Gobernación. Son radicales has­ta el tuétano e incondicionales de Ricardo Colombi. Históricos de la gestión, tanto como el ministro de Hacienda, José Enrique Vaz Torres, que ya lleva más años en el poder que el propio Horacio Ricardo, su jefe.

¿Renovación? Poco y nada. Para colmo, las tres figu­ras que se incorporan estarán en espacios donde no se habrá de producir un salto estratégico. Por ejemplo, In­dustria. ¿Acaso se puede esperar algo distinto de lo que ya no hizo el gobierno radical en este tiempo? En Turis­mo llega otro radical, pero de la cooperativa universita­ria. Allí es donde hay un enorme potencial, pero los ne­gocios ya están atados y con el gobierno macrista como partícipe. En definitiva, la presentación del Gabinete de Valdés no invita a ninguna expectativa extra. Al repasar los nombres de la formación, la noticia suena a pretéri­to. Una gestión que promete abonar el cambio con los mismos funcionarios que condujeron la Provincia hasta aquí. Eso es continuidad o peor aún, conservación.