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A contrapelo del cambio

El radical Eduardo Tassano arrancó su gobierno ampliando a más del doble la plantilla de funcionarios políticos.

Mientras el presidente Mauricio Macri define como objetivo central de su gestión en los dos años que le quedan la reducción del déficit público y en esa línea promete un fuerte de recorte de gastos (que podría tocar a los empleados públicos, además de los jubilados); aquí, en Corrientes, sus socios electorales van en sentido inverso. Lejos del ejemplo que está plantando la gobernadora de Buenos Aries, María Eugenia Vidal, que busca la eliminación de más de 200 cargos políticos, que le significaría un ahorro de 600 millones de pesos, por estos lares el flamante intendente de la Capital, el radical Eduardo Tassano, arrancó su gobierno ampliando a más del doble la plantilla de funcionarios políticos. En las 9 secretarías (carteras) del Gabinete, habilitó 35 subsecretarías y cada una de ellas tiene como mínimo dos direcciones, algunas llegan a cuatro direcciones. La suma es apabullante, el organigrama de personal jerárquico, que no es de carrera sino político, supera las 150 figuras.

Evidentemente la gestión de los doctores (el cardiólogo Tassano y su vice, el hematólogo Lanari) necesitarán de mucha gente de confianza para concretar el cambio que prometieron a los vecinos de la Ciudad. Por lo pronto, el primer cambio, respecto de las dos gestiones kirchneristas que les precedieron, consistió en ensanchar el organigrama superior y darles cabida a los correligionarios; tanto lo agrandaron que les va a faltar oficinas para albergar semejante pelotón de funcionarios políticos. En el Palacio, seguro, no caben todos. El costo para el erario público de un Gabinete XXXL no sólo se mide por los salarios de los funcionarios de alto rango sino por la carga que la nueva estructura acarrea: más personal por área y también, eventualmente, alquiler de oficinas y gastos en logística y servicios. Todo suma y los recursos salen de un solo lugar, el bolsillo de los contribuyentes. ¿Es necesario? A priori el esquema parece excesivo, desmedido, casi se podría decir abusivo, pero habrá que ver cómo resulta en el desenvolvimiento de la gestión. No obstante, hay algunos detalles que resultan curiosos e invitan a especular que pudieron haberse creado cargos para contener a los socios, amigos y favorecedores. Por ejemplo, en el ámbito de la Secretaría de Coordinación de Gobierno que comanda Hugo “Cuqui” Calvano se abrió la Subsecretaría de “Cambio Cultural y Ciudadanía”. Al frente de esa subsecretaría fue designado José Sand. ¿De qué se ocupará la flamante subsecretaria de Cambio Cultural y Ciudadanía? Imposible contener la expectativa que genera la intriga. ¿Tendrá direcciones o el subsecretario Sand se arreglará solito? Otro caso, también en el espacio de la Secretaría de Coordinación de Gabinete, en la Subsecretaría de “Comunicación”, cuyo titular será Walter Tognolo (un hombre proveniente de un medio gráfico) se abrieron tres direcciones, una de ellas específica de “Prensa” que llamativamente en 48 horas de gestión no ha emitido ningún parte, ni siquiera de presentación. Ni los periodistas ni los correos oficiales de este diario han recibido información; dicen que están cargando material en las redes sociales (Twitter / Instagram), pero sin dar aviso a los medios del cambio de sintonía. A propósito, también habrían nombrado un “Director de Redes”. Más presupuesto. En el ámbito de la Secretaría de Turismo, Cultura y Deportes, cuyo titular es Gustavo Lorenzo Brisco, hay tres subsecretarías, una de ella es la de Cultura, donde asumió el cantante Carlos Stegelmann, quien abrió cuatro direcciones internas. Al parecer la actividad cultural tendrá protagonismo, no se puede esperar menos que buenos resultados. Lo extraño es que la gestión Tassano/Lanari necesite de tanto gabinete. Va a contrapelo de lo que viene pregonando Macri, el líder de Cambiemos. Así, no se achica el déficit público. Todo lo contrario.s