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Sistema previsional y prioritario

¿Quién gobierna, Macri o Carrió?, se preguntan algunos. Tal vez haya que perfeccionar la pregunta: los encargados de gobernar, ¿Están en condiciones de hacerlo?

Luego de la caída estrepitosa del jueves, que ni siquiera los medios más fielmente alineados al discurso del cambio pudieron disimular, el gobierno de Mauricio Macri llamó urgente a parlamentar a los gobernadores peronistas y bloques legislativos que lo dejaron solo en el medio del río con el proyecto de reforma previsional, y así consiguió articular un nuevo acuerdo que está anudado a un bono especial para jubilados, pensionados y beneficiarios de Asignación Universal por Hijo (AUH), es decir parte del universo que sufrirá el guadañazo del cambio en la fórmula de movilidad salarial. La oferta consiste en un plus de $750 por cabeza. Es decir, la compensación que prometió Elisa “Lilita” Carrió, que manejó los hilos del oficialismo en medio del desastre.

Ayer, muchos referentes de la oposición preguntaban en voz alta ¿quién gobierna, Macri o Carrió? Idéntico interrogante comenzó a cobrar forma en el oficialismo, pero en forma más reservada, así lo hicieron notar varios analistas de los medios porteños que no descuidaron el detalle de Lilita que fue la que levantar la sesión en medio de la batalla campal que se desarrollaba en las puertas del Congreso de la Nación; Lilita fue la que anunció la “compensación” a través de un bono de fin de año; Lilita fue la que amonestó a la ministra Patricia Bullrich por el desmedido operativo de represión; y Lilita fue la que desactivó el salto al vacío del Presidente cuando se aprestaba a avanzar con la reforma previsional mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia. Quizás convenga preguntarse: ¿quién gobierna? O perfeccionar la pregunta: los encargados de gobernar, ¿están en condiciones de hacerlo? Después del mamarracho -por utilizar un calificativo gentil-, los habitantes de la Casa Rosada recuperaron algo de cordura y buscaron a sus socios en la aventura de la reforma gradual: los gobernadores peronistas; los otros, los radicales, ya están adentro y sin posibilidades de patalear. Por ejemplo, al correntino Valdés, su antecesor Ricardo Colombi (que ayer fue ungido vicepresidente segundo del Comité Nacional de la UCR) ya le cerró los caminos. El hombre arregló lo que quería y tendrá que pagar con los diputados correntinos (radicales y del PRO) levantando las manos sin hacer muecas. Según las últimas versiones que circularon anoche -al cierre de esta columna-, el gobierno de Macri consiguió consenso y tendrá los votos suficientes el lunes, día de la sesión. Con $750 per cápita soluciona el entuerto. Poca cosa teniendo en cuenta lo que busca. Si sale la reforma, tal lo diseñado, Cambiemos se asegura un zarpazo al sistema previsional que, en verdad, está enclenque y necesita apuntalamiento. Sucede que así como está el Estado, el sacrifico -involuntario- de los jubilados no alcanza, el saneamiento reclama medidas de fondo en diversos sectores. Para entenderlo mejor. El sistema previsional es deficitario, sí. Se soluciona con esta reforma, no. Hay 8 millones de jubilados nacionales en el país, de ese total 5 millones alguna vez hicieron un aporte (que ronda el 27%), otros 3 millones nunca hicieron aportes, lo están haciendo ahora con una moratoria. A su vez, los trabajadores actuales en blanco no alcanzan para cubrir con sus aportes la cantidad de recursos que demanda la plantilla de jubilados y mucho menos para que se pague el 82% móvil. Así las cosas, no hay forma de que el sistema previsonal atienda su propia necesidad. No se puede sostener, por eso paga sueldos de miseria. El gobierno de Macri en lugar de buscar recursos en otras áreas, prefiere ahorrar con la caja previsional. Está desconcertado o es insensible. Hace dudar, sobre todo porque el Banco Central sigue alimentando la timba financiera de las Lebac. El martes vencen $437.000 millones, con intereses astronómicos de entre 25% y 28%, que paga el Estado, es decir todos los argentinos, incluidos los jubilados.s