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Ruido político y efecto económico

La represión en el Congreso hizo revivir las peores imágenes del 2001.Nno será sencillo de olvidar ese triste cuadro.

El temblor político generado en torno a la controvertida reforma previsional enfrentó fuerte al Gobierno y la oposición y podría terminar repercutiendo en la economía, que a dos años del inicio de la gestión macrista no consigue despegar con solidez. La Casa Rosada insistirá -mañana en el Congreso de la Nación- con el proyecto a partir de un acuerdo con gobernadores y diputados, y a cambio de un bono compensatorio por la pérdida que sufrirán jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Una muestra de la magnitud del impacto que tendrá el zarpazo es que en la provincia de Corrientes al menos el 30% de la población adulta, vinculada a la Anses, tendrá una merma en los bolsillos a partir de 2018.

Los números reflejan el efecto de la reforma previsional, alcanzará a unos 236 mil correntinos y unos 245 mil chaqueños. El detalle es el siguiente para Corrientes: más de 100 jubilados y pensionados, 130 mil beneficiarios de AUH y al menos 268 mil asignaciones familiares. En una provincia con 1 millón de habitantes, un tercio de la población sentirá el golpe. Mientras se suman ejemplos iguales en todas las jurisdicciones, la discusión no afloja, ahora con un agravante, los ánimos quedaron caldeados y para pesar de la administración de Cambiemos su imagen entró en un cono de sombra y la oposición encontró un punto de comunión. Poco acostumbrado a los reveses, el gobierno de Mauricio Macri sufrió en la misma semana una inocultable derrota legislativa y una decepción en el frente externo con los nulos resultados obtenidos en la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que por primera vez se hizo en la Argentina. La foto del abrazo de referentes de la oposición de signos claramente opuestos exacerbó los ánimos en la Casa Rosada y casi impulsa al Jefe de Estado a sacar por decreto una reforma jubilatoria que es a todas luces impopular y un manotazo al Anses. La represión que hizo revivir las peores imágenes del 2001 se inició al mediodía y se extendió hasta entrada la noche, con una verdadera cacería de manifestantes en cercanías al Palacio Legislativo. No será sencillo de olvidar ese triste cuadro que rememoró los peores momentos de la Argentina y tampoco será fácil de predecir cómo quedará armado este rompecabezas político y cuál la relación del Ejecutivo y la oposición. Pero, cuál es el verdadero apuro del Gobierno para que sea ley una reforma cuestionada por todo el frente opositor y hasta por economistas cercanos al Ejecutivo, que además le puede granjear un fuerte costo político. En lo sustancial, la reforma plantea tres modificaciones principales: el cambio de fórmula para la movilidad, la elevación de la edad jubilatoria a 70 años y la equivalencia del haber mínimo garantizado con el 82% del salario mínimo, vital y móvil. Si se aplica este nuevo mecanismo, Anses tendría un ahorro de entre 65 mil y 75 mil millones de pesos, que es en definitiva lo que no percibirían ni jubilados ni pensionados. A esa suma, se le deben adicionar los montos que resulten del ajuste por el cambio de fórmula sobre asignaciones familiares contributivas y Asignación Universal por Hijo. En definitiva, este ahorro treparía en total a unos 100 mil millones de pesos, una caja que el Ejecutivo necesita para cumplir con gobernadores, especialmente con María Eugenia Vidal. Además, el Gobierno necesita esos recursos para achicar el agujero fiscal y pagar endeudamiento. Por eso, Macri planteó esta reforma como crucial. Sin embargo, el nuevo frente político abre interrogantes y obliga a Cambiemos a una mayor pericia y menos soberbia para alcanzar acuerdos. Caso contrario habrá más ruidos.s