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Congoja por el sorpresivo deceso

Murió Roque Espíndola, la radio perdió una voz, el chamamé un cultor

Fue locutor oficial de los actos de gobierno y además informativista de la vieja radio local donde también difundía chamamé.

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Se fue el hombre amante del chamamé y la locución. Aquel que desde lejos sonreía como signo de un saludo fraternal y un abrazo sincero. El que con su voz segura y su postura intachable fue el conductor de grandes espectáculos correntinos pese que nunca pudo llegar a uno de los escenarios más esperados como fue el de la Fiesta Nacional del Chamamé. Ayer, Corrientes se despertó con una noticia que dolió y mucho a los hombres y mujeres de los medios de comunicación: falleció Roque Espíndola y el cielo se puso gris. Mercedeño de orígen, el “Negro” como le decían sus más allegados, se fue en la madrugada de ayer a los 64 años. Dejó una importante huella en la radiofonía correntina. Se forjó en la vieja escuela del éter donde compartió estudios con otros grandes de la locución, los últimos de una profesión de la que prácticamente no quedan vestigios. Era la voz oficial de los actos de la Casa de Gobierno pero además fue un referente del chamamé en los medios radiales; música correntina que difundía con pasión en su programa “Serenata y Sapucay”, que este año cumplió 25 años de emisión ininterrumpida por la vieja radio de Amplitud Modulada de Corrientes; además también tenía un programa en otra FM local a través del cual compartía música “retro” de la década de los 60’, 70’ y 80’.. Fue galardonado con varios premios, entre ellos el de la Subsecretaría de Cultura de la provincia del Chaco; premios Convivencia, Corrientes, de la Liga de Pro-Comportamiento Humano y declarado de Interés Cultural por el Instituto de Cultura de Corrientes. En el anecdotario se puede mencionar una singular situación al haber sido homenajeado por un grupo musical chamamecero, que compuso un tema de nombre homónimo, en reconocimiento al programa. De esta manera queda así inmortalizado en la memoria y en el registro de Vivencia, más tarde grabado por Paquito Aranda. En su última misión importante, en el protocolo institucional, le tocó ser maestro de ceremonia del acto de asunción del gobernador Gustavo Valdés. De ahora en más, su voz ya no se escuchará en los actos oficiales y con ella se apagará para siempre la frase: “Se ruega por favor apagar, silenciar, los celulares”, con la que tanto insistía antes de iniciar cualquier tipo de evento. Sus restos eran velados en el Salón de Previsora del Paraná, ubicado en avenida Independencia al 4700 de esta capitals