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Un largo camino por recorrer

Todavía faltan muchos pasos para el financiamiento sustentable del sistema de jubilaciones.

El oficialismo en el Congreso de la Nación, apoyado en acuerdos que cerró con los gobernadores y que le permite contar con votos de los legisladores del denominado bloque del peronismo federal, avanzó en las últimas dos semanas en el paquete de reformas impulsada por el gobierno de Mauricio Macri. Diputados ya ejecutó el grueso de la faena que le tocaba, en los próximos días le tocará el turno al Senado. ¿Está terminada la tarea? Se verá más adelante, por lo pronto lo que queda es una discusión abierta sobre los cambios que se introdujeron en el sistema previsional y que -guste o no- impactará en el bolsillo de los jubilados. En este asunto, el debate sigue en curso.

Por ejemplo, la especialista en temas previsionales Adriana Piano sostiene que “las modificaciones al índice de Movilidad Jubilatoria, que fuera objeto de duras críticas y de un fuerte debate durante los últimos días, son sólo son una parte de un largo camino que se debe recorrer para lograr un financiamiento sustentable de nuestro sistema previsional”. El análisis que hace la profesional es interesante y pertinente de compartir en esta columna, dice por ejemplo que “si bien el proyecto fue conocido como ‘Reforma Previsional’ es importante señalar que lejos está de serlo. Esta ley ha sido dictada en un contexto donde a su vez se están discutiendo otras leyes, entre ellas, la Reforma del Sistema Tributario y por tal motivo debería ser entendida como un eslabón en la cadena de grandes cambios que se vienen”. La nueva ley cambia la fórmula de cálculo para ciertas prestaciones jubilatorias establecidas por la ley 24.241, estableciendo a su vez una metodología de cálculo trimestral. El punto negativo y que generó más conflicto fue el período de transición y la comparación entre los montos de haberes que surgirían por aplicación del sistema actual versus el nuevo que propone la ley. Un subsidio extraordinario tapó el bache, pero no alisó el camino. No obstante hay un dato positivo, en lo sucesivo, la nueva fórmula de ajuste contemplará en un 70% la variación del Nivel General del Índice de Precios al Consumidor Nacional (IPC elaborado por el Indec) y en un 30% al coeficiente de la variación de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte). Es decir, las jubilaciones se actualizarán en base a la inflación y al aumento de los salarios del personal en actividad (tanto público como privado). El hecho de contar con estos indicadores y con una mecánica de un ajuste trimestral contribuirá a que las prestaciones queden más protegidas ante la pérdida de poder adquisitivo que provoca la inflación. No obstante sigue pendiente el debate por una verdadera reforma del sistema previsional, que aborde el tema con la profundidad que se merece. Dice Adriana Piano: “Nuestro sistema previsional no es sustentable y uno de los principales factores a enfrentar es la tasa de dependencia, esto es la relación entre el número de aportantes y el número de beneficiarios. El número de aportantes es bajísimo: 1,5 empleados contribuye por cada beneficiario existente en el sistema, cuando el promedio de la región está por encima de 2. Atendiendo este factor, es imprescindible que las futuras reformas en el marco laboral propicien una fuerte regularización de las relaciones laborales tanto en la incorporación de personas que carecen de empleo como también el caso de haberes no registrados. El financiamiento del sistema previsional es un tema complejo. Debería basarse principalmente en el ingreso de los recursos provenientes de los aportes y contribuciones a la seguridad social, y sólo en menor medida en el resto de los impuestos”. En esta materia todavía hay un largo camino por recorrer y es imprescindible llegar a la meta, para que el esfuerzo de los abuelos no haya sido en vano.s