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Verano en Corrientes

Se multiplica la oferta y la demanda de productos en los balnearios correntinos

Los vendedores circulan con una variada gama de artículos. Sombrillas, inflables y alimentos es lo que más se vende.

Quienes disfrutan de las playas públicas de la ciudad se encuentra con un abanico de ofertas de productos. Los balnearios se convirtieron en un sitio donde los vendedores ambulantes pueden desplegar una gran cantidad de artículos y quienes asisten, sobre todo con niños, son quienes más dinero pueden gastar. NORTE de Corrientes, recorrió las playas correntinas ubicadas en la Costanera Sur y consultó con algunos de los vendedores de distintos elementos quienes explicaron el movimiento. “La gente viene con dinero en la billetera, se consume sobre todo alimentos, pero también las familias compran inflables para los niños, bijouterie y hasta sombreros”, cuenta Rubén, quien hace 50 años asegura que se la rebusca con la venta callejera.

Precios

Comprar un chipá en la playa cuesta $20, mientras que la ensalada de frutas ronda los $45 y los palitos helado de agua $20. Sándwiches, gaseosas, churros y facturas completan la oferta gastronómica al paso en los balnearios. Según pudo confirmar este medio, todos los vendedores que se encuentran en la zona cuentan con un permiso emitido por la Comuna. “Está prohibida la venta de bebidas alcohólicas en el sector de playas, pero la gente sale a comprar en las inmediaciones y las toma fuera luego vuelve a ingresar”, aclara el personal de Guardia Urbana municipal, consultado por este medio. Si bien las personas pueden acceder al predio con alimentos, refrescos, agua y todo lo que hace a la comodidad del día de playa, la venta a la orden del día hacen que indefectiblemente el gasto llegue tarde o temprano. Rubén, tenía puestas sus expectativas en recaudar una cifra interesante con la venta de inflables para niños. En contacto con este diario el hombre detalló que los precios de los flotadores van desde los $150 el que es para bebés hasta $400 la orca más grande. “Tenemos de todo y la gente sobre todo el día después de Navidad se vuelca a comprar, los chicos no se contienen y piden, hay berrinches y casi siempre algún familiar accede a la compra”, cuenta el hombre quien desde los 7 años vende distintos productos en las calles de la ciudad. El trabajo demanda varias horas de exposición al sol pero previo se debe organizar la logística para que todos los juguetes estén inflados y relucientes. “Tengo un inflador y temprano preparo varias cosas, los inflables en forma de ballenas orca y los flotadores para bebés son los que más salida tienen, pero también tengo colchonetas de todos los colores y otros diseños”, cuenta. En tanto, sobre la Costanera un hombre decidió instalar su camioneta con sombrillas que tienen, un costo de $300, mientras que a pocos metros un vendedor hace lo propio ofreciendo sombreros, capelinas y gorros para bebés y niños, ambos elementos indispensables para la protección del sol durante la siesta. Los artesanos también hacen lo propio con la venta de pulseras, aros y tobilleras que van desde los $20 hasta $150. s