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La senadora volvió desmemoriada

Los Kirchner, socio de Colombi (UCR) y los peronistas correntinos que conformaban el Frente de Todos, obstruyeron el acceso de Tato Romero Feris al Senado de la Nación. No una sino dos veces.

Después de una década Cristina Elisabet Fernández de Kirchner volvió a la Cámara de Senadores de la Nación. Fue ayer, en el marco del tratamiento de la ley de Presupuesto Nacional 2018 y apenas inició la sesión la ex presidenta concentró la atención del recinto tras pedir una cuestión de privilegio en la que se refirió a su situación judicial. En ese trámite tuvo un cruce con la vicepresidente Gabriela Michetti a la que le desempolvó algunos capítulos del archivo reciente; bajó línea sobre lo que considera es el rol de la oposición (de la que pretende hacerse cargo); denunció que es víctima de una persecución judicial; recordó los episodios de desafueros en la Cámara alta y en ese contexto hizo referencia al caso del ex gobernador Raúl Rolando “Tato” Romero Feris que fue privado de asumir pese a ganar las elecciones. Se lo impidieron no una sino dos veces. El derecho de Tato Romero Feris y los correntinos que lo habían elegido como representante fue vulnerado consecutivamente en 2001 y luego en 2003. La entonces senadora nacional Cristina Kirchner y su marido, el presidente Néstor Carlos Kirchner, estuvieron detrás de esta maniobra. Los Kirchner eran aliados de los radicales correntinos, puntualmente de Horacio Ricardo Colombi que hoy -diez años después- es socio de Mauricio Macri con quien pregona el “Cambio”.

El punto es que ayer, en su regreso al Senado de la Nación, a la hora de ensayar una defensa contra lo que considera una persecución judicial, CFK hizo un repaso de la historia, pero con anteojeras, muy propio de su estilo. Recordó, por ejemplo, el caso Romero Feris, pero únicamente el episodio de 2001 cuando le impidieron asumir en reemplazo de Isabel Viudes, quien había renunciado a la banca. “Nosotros sosteníamos que había que respetar el cupo, si renunciaba una mujer debía reemplazarlo una mujer”, justificó la Señora. Argumento estrafalario. Era inaudito en aquel momento y lo sigue siendo hoy. La realidad es que al líder del Partido Nuevo, que ganó las elecciones en 2001, le impidieron asumir por prejuzgamiento. La Cámara Electoral Nacional lo habilitó como candidato, se impuso en las urnas, pero como había sido condenado en dos juicios por delitos contra el Estado y aunque las sentencias no estaban firmes porque habían sido apeladas, no hubo consenso entre los senadores para aprobar su pliego. Tato iba en reemplazo de Viudes que era la titular. Dos años después, en 2003 Romero Feris volvió a presentarse como candidato a senador nacional, esta vez en primer lugar con Isabel Viudes como suplente, y ganó ese lugar al obtener la mayoría de los votos. Sin embargo, el Senado -que en las sombras manejaba Cristina Kirchner- nunca le aprobó el pliego. El justificativo: las causas judiciales. Pero, el hecho era que ninguna de las causas estaba firme. Tres años, hasta 2006, llevó el reclamo que resultó infructuoso y antes de que expire el mandato que le correspondía al Partido Nuevo, Tato Romero Feris dio un paso al costado y le cedió su lugar a Isabel Viudes. “Renuncié a mi banca en el Senado porque los intereses políticos no permitieron que asuma el lugar que legítimamente me correspondía porque el pueblo con su voto, así lo había decidido”, explicó en aquel momento TRF en un carta que se difundió por los medios. Los Kirchner, socio de Colombi (UCR) y los peronistas correntinos que conformaban el Frente de Todos, fueron parte de esta maniobra obstruccionista. En ese turno (año 2003) fue electo senador nacional Fabián Ríos, también Anahí Sánchez, ambos candidatos de la alianza que encabezaba Ricardo Colombi. Pasó el tiempo y la rueda de la política ha dado un giro impensado. Los actores son los mismos, pero los roles han cambiado y chapalean en la historia por su desmemoria. s