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Para el dÍa de Reyes

Una campaña ideal: los abuelos piden el obsequio que esperan y necesitan

Son internos del Hogar de Ancianos. Cada uno hizo una sugerencia.

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Las Fiestas de fin de año despiertan nostalgia en quienes se encuentran en el Hogar de Ancianos Juana Costa de Chapo. El recuerdo de lo que fue, la necesidad de cercanía familiar y la rutina diaria generan desazón en los adultos mayores por lo que un grupo de voluntarios impulsa una campaña para alegrar los corazones de quienes pasan las Fiestas lejos de casa. A través de Facebook el Club Leo Lapachos lanzó una campaña para apadrinar a cada uno de los 50 internos con un regalo, con la particularidad de que cada uno elige lo que espera recibir. Compartieron en la red social la imagen del futuro beneficiado con el pedido y una breve historia de vida. La respuesta no se hizo esperar y ya son varios los que cuentan con un padrino. La entrega de lo recolectado se realizará el Día de los Reyes Magos, el próximo sábado. “Es la segunda oportunidad que realizamos la campaña. El año pasado tuvimos mucho éxito y esperamos que esta vez sea igual”, comentó a NORTE de Corrientes Pamela Morales Jourdan, presidenta de la entidad que realiza actividades de recreación dos veces por semana. “Hay muchos adultos mayores que son muy comunicativos, otros prefieren estar solos. Están muy bien atendidos, pero su vida es muy rutinaria y se aburren. Algunos son muy afortunados en tener una familia que los visiten y le hagan compañía, pero otros no”, agregó. Los interesados en colaborar pueden contactarse a la línea 3794503-4973 o a través de la página de Facebook Club Leo Lapachos.

Las historias

Esperan artículos sencillos y que para muchos puede no tener importancia. Sin embargo, para ellos tiene otro valor, puesto que significa que alguien los tiene en cuenta. Cada interno tiene una historia para contar. En el marco de la campaña de la ONG se difundieron varias, en tanto que en los próximos días se sumarán más. Una de ellas es la de Antonio, de 68 años y contó que reside en el Hogar desde hace poco más de un año. “Me gustaba mucho jugar al fútbol y tocar la guitarra. Puedo decir que mi mayor orgullo me lo dio mi nieto, haciendo una brillante e intachable carrera en la Armada Argentina. En mi tiempo libre en el Hogar me gusta mucho mirar la tele, conversar con los otros residentes y con quienes nos visitan, y si pasan a saludarme puedo sorprenderlos con mi guitarra y un par de cantos chamameceros. Para estas Fiestas me gustaría un celular, para poder comunicarme con mi familia”, señaló. También Amalia, de 89, que fue profesora de dibujo, pintura y dibujo arquitectónico y trabajó en Vialidad haciendo planos, espera un libro de palabras cruzadas de Joker. “Me gustaba mucho bailar. Disfruto de pintar, dibujar, tallar y leer”, contó. Por su parte, Enrique, de 77, señaló que de pequeño trabajaba en plantaciones de algodón, y luego en una fábrica de aceite en Avellaneda. “En el Hogar miro la tele y escucho la radio. Hago gimnasia 3 veces al día porque me estoy preparando para usar una pierna ortopédica. En estas fiestas me gustaría recibir unas panchas talle 41”, dijo. En tanto Juliana, quien reside en el Hogar desde hace 7 años contó que “de niña soñaba con ser cantante. No era bien tratada en casa, por lo que Silvia decide recibirme en la suya. Cuidó de mí, luego cuidé de ella, y cuando quedó viuda ambas vinimos a vivir al Hogar. En mis tiempos libres me gusta pintar con muchos lápices de colores”. Para estas fiestas le gustaría recibir unos zapatos Nº 35.

El hogar

El “Juana Costa de Chapo”, ubicado en la calle Buenos Aires 1144, recibe a ancianos desde 1886, y desde 1917 trabaja con la ayuda de la congregación Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, quienes junto con la Sociedad Cooperadora, cubren las necesidades del centro. Allí, los abuelos reciben asistencia alimentaria, médica, kinesiológica y están monitoreados por enfermeras. También, la sociedad cooperadora organiza paseos como la peregrinación anual a Itatí, lleva a los ancianos al Festival del Chamamé de Corrientes. Les gusta mucho y participan con alegría. Muchos de los abuelos no tienen familia, algunos han sido recuperados de la calle. En el lugar destacan “un caso muy lindo”, en el que se formó un matrimonio y una familia. s