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Sin borrón ni cuenta nueva

A favor de Valdés debe ser dificultoso gestionar en plena temporada de licencia, con buena parte de su gabinete en situación de descanso luego de un agitado año electoral.

Se cumple una semana del nuevo año. No es un gran descubrimiento, el dato salta a la vista con apenas mirar un calendario, incluso cualquiera con ubicuidad estará advertido de la fecha. Pasaron siete días desde el brindis para recibir el 2018, ayer con los últimos tamborileos en honor a San Baltasar se terminaron las fiestas de guardar y aunque el programa es proficuo en materia pagana de aquí en más (mañana se celebra al Gauchito Gil), lo concreto es que las novedades que importan (o podrían importar) se demoran en producirse. ¿Llegarán? Por ahora gana la rutina, inveterada, eficaz en su acción soporífera para envolver a las instituciones y sus actores. Por ejemplo, el miércoles venidero, dentro de 72 horas, completa su primer mes de gobierno Gustavo Adolfo Valdés ¿Qué cambió?

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Sin pretensiones de forzar un balance, que a todas luces resultará magro en virtud del contexto en el que le ha tocado arrancar su gestión al joven dirigente radical, estos primeros pasos sirven de referencia para bocetar un pronóstico, escrudiñar lo que viene y definir si es posible o no abrigar expectativas. Por lo pronto no hay mucho de dónde asirse para elaborar un diagnóstico, el veranito transcurre, parafraseando el título de la novela de Erich María Remarque, “Sin novedad en el frente”. Salvo por su viaje a Buenos Aires donde se entrevistó con algunos ministros del gobierno macrista sin producir acciones de relevancia y de no ser por su seguidilla de audiencias con intendentes con apuros financieros, la agenda pública del nuevo gobernador correntino no ha registrado por el momento temas de relevancia que denoten un cambio en curso. Hay que resaltar, no obstante, el perfil aperturista de su gestión al recibir a jefes comunales de distinta extracción partidaria, el diálogo es siempre una buena señal. He aquí el único (hasta ahora) dato positivo. Como contrapartida no hay que anotar puntos en contra, aunque la presunta falta de diligencias habrá que asentar como un registro negativo. A favor de Valdés debe ser dificultoso gestionar en plena temporada de licencia, con buena parte de su gabinete en situación de descanso luego de un agitado año electoral. Además no hay que perder de vista que son funcionarios que, en su mayoría, vienen de dos mandatos consecutivos, menos José Enrique Vaz Torres que acumula servicios en cuatro mandatos. Justamente el ministro de Hacienda fue el único que entregó una noticia de importancia al anunciar la prórroga del plus de 500 pesos para enero y febrero. En este marco no es casualidad que dos de los tres ministros debutantes sean lo que estén transpirando la camiseta por estas horas: Juan José López Desimoni (en Seguridad) y Cristian Piris (en Turismo). Les corresponde, por otra parte, ya que vienen el Chamamé y el Carnaval. También Bernardo Rodríguez, que debuta como ministro en Obras Públicas, pero no es nuevo, también está en actividad.

Los demás descansan o por lo menos eso se sospecha. En ese listado de funcionarios que están de vacaciones habría que poner a Raúl Schiavi, otro debutante. El dirigente macrista quedó al frente del Ministerio de Industria, pero desde que juró no produjo ninguna acción de fuste. No deja de ser un reflejo de la provincia, aquí las únicas industrias que se mueven son las fiestas. A propósito, el Gobernador estuvo el viernes en la Fiesta del Chicharrón en San Luis del Palmar y ayer en la Fiesta de San Baltasar en esta Capital . Debe ser difícil para Valdés, hasta el presidente Mauricio Macri estiró las vacaciones en la Patagonia. Comenzó en Navidad y seguirá en los próximos días. “La cadencia del descanso”, se escribió hace una semana en esta columna, es lo que marca el ritmo de la provincia cuyo destino está inexorablemente atado a lo que produzca u ofrezca la Nación.s