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Las metas económicas y la realidad

La meta de inflación estaba pautada en un 17% para 2017, por el banco central, pero el costo de vida a nivel nacional subió el 1,9% en septiembre último, con lo que para esa altura ya había acumulado en el año un incremento del 17,6% por encima de los esperado por la autoridad monetaria.

El Gobierno nacional dará a conocer esta semana la inflación de diciembre, que, según estimaciones privadas, fue la más alta de todo el año, mientras que también informará el costo de vida oficial durante 2017, el cual se ubicaría entre un 23 y un 27 por ciento.

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Economistas y consultoras analizaron que las cifras de diciembre recibirán el impacto directo de los aumentos registrados en tarifas, peajes, prepagas y combustibles. Además, se hizo hincapié en que la escalada del dólar durante ese período también dio impulso al incremento de precios de alimentos y productos importados. Es así que no hay equilibrio entre los números de las metas económicas pautadas y la realidad, y el Gobierno comienza a recalcular. La meta de inflación estaba pautada en un 17% para 2017 por el Banco Central, pero el costo de vida a nivel nacional subió el 1,9% en septiembre último, con lo que para esa altura ya había acumulado en el año un incremento del 17,6%, por encima de lo esperado por la autoridad monetaria. El economista Amílcar Collante evaluó que los datos preliminares indican que la inflación del último mes de 2017 fue la más alta de ese año, al ubicarse en torno al 3% y alcanzar un acumulado anual del 24%, dado que si bien es un mes en el que tradicionalmente hay “recalentamiento”, esta vez se sumaron las tarifas. El integrante del Centro de Estudios Económicos del Sur (Cesur) sostuvo que los cambios en las metas de inflación “afectó bastante las expectativas” que había respecto de esa variable. El centro de estudios Orlando Ferreres estimó que la inflación en diciembre fue del 2,8% mensual y, de ese modo, en 2017 se acumuló una variación de precios del 23,8%. Según el sondeo, “el salto experimentado durante diciembre fue influenciado por las numerosas correcciones que se dieron en los rubros con mayor incidencia de servicios regulados”. Mientras tanto, el Banco Central tiene la orden de unificar el mercado cambiario, sortear la crisis del dólar futuro y principalmente evitar los tres dígitos de inflación en 2016. En los primeros dos años el Banco emitió para financiar al fisco y acumular reservas. Para financiar al fisco emitió 300 mil millones de pesos, y para duplicar las reservas, de 25 a 55 mil millones de dólares, emitió otros 475 mil millones de pesos. Estos 775 mil millones de pesos se esterilizaron emitiendo Lebacs por 400 mil millones de pesos, por lo que la base se expandió en 377 mil millones de pesos en dos años. Ello implicó que la base monetaria creciera un 27% en 2016 y el 25% en 2017. Por la misma razón, sostiene el economista Ramiro Castiñeira: “Estos ritmos de emisión resultan incompatibles con las exigentes metas de inflación que la institución se impone. Más aún, la creación de dinero no la pudo contener aun elevando la tasa al 30% a 30 días, poniendo en riesgo la actividad económica e incluso el balance del BCRA”. Imponer crecientes tasas de interés por arriba de la inflación muestra que “el BCRA estaba cayendo en la trampa de emitir para financiar al Estado e intentar contener su impacto inflacionario con crecientes tasas de interés, que, para peor, solo puede pagar devaluando para no caer en el déficit cuasifical. Una pelea perdida”. Por eso, el anuncio de nuevas metas implica reconocer que se emite para financiar al Estado y acumular las saqueadas reservas. Ambos objetivos imponen un ritmo de creación de dinero y, en consecuencia, de inflación que no se logrará frenar elevando constantemente las tasas. Menos cuando elevadas tasas obligan a devaluar para que no reaparezca el déficit cuasifiscal. s