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Hay un plan, pero gana la lluvia

El 2 de mayo de 2017, Tassano-Lanari presentó un plan hídrico para la ciudad. “Hace cinco meses trabajamos en este proyecto y podemos conseguir financiamiento”, dijo ese día. Ya pasaron siete meses.

Ayer volvió a llover en esta ciudad, aunque torrencial por momentos, el chubasco (de 40 milímetros hasta el cierre de esta edición) fue apenas discreto comparado con el aguacero del domingo y sin punto de comparación con el vendaval del sábado que registró casi 150 milímetros en pocas horas.

No obstante, la repetición prolongó el sufrimiento de los vecinos en los barrios anegados, mientras que en el centro la gente tuvo que andar prendida de los paraguas y midiendo el tiempo mientras miraba con desconfianza las nubes en el cielo. Además, después de tres días de lluvia tupida las autoridades parecen haberse despabilado y la asistencia oficial comenzó a efectivizarse con un poco más de agilidad, apenas alcanza, pero ya es algo. Lo desafortunado de la acción gubernamental (Provincia y Municipio capitalino) es la insistencia en hablar de obras a futuro, a veces es mejor callar y ponerse a trabajar. Hasta donde se sabe, el discurso no sirve para escurrir el agua. La tarea en el terreno es más valiosa; y por otra parte es indispensable. La ausencia de infraestructura adecuada para hacer frente al azote de la naturaleza únicamente se suple, una vez desatada la crisis, con ejecutividad en la gestión de coyuntura, lo otro entra en el capítulo de la planificación y en esa materia están todos los intendentes reprobados. Idéntica (mala) calificación corresponde a los gobernadores, pero como desde 2001 hubo un solo apellido en el poder provincial, por eso también Colombi está en el banquillo de los aplazados. Lo llamativo es que la actual administración del Estado provincial, que es solamente una continuidad de un modelo que viene hace 16 años, hable como si hubiese recibido el mando de otra gestión y son los mismos. Es verdad que Gustavo Adolfo Valdés se hizo cargo del gobierno hace 42 días, pero antes estuvieron sus correligionarios, incluido su padrino político. Si la Capital no desarrolló obras contra las inundaciones en buena medida se debe a la incapacidad de los intendentes, pero una cuota grande de responsabilidad tiene el Gobernador. Que Valdés se comprometa ahora a un fabuloso plan de infraestructura urbana para facilitar el escurrimiento de las lluvias no constituye un aliento. Es apenas una señal de buena voluntad en medio de la emergencia, que además desnuda la negligencia de su predecesor y mentor electoral. Ahora sí están decididos ¿y por qué antes no? Más grave aún se torna el parangón al recordar las promesas de campaña de la fórmula Tassano-Lanari. Por ejemplo el martes 2 de mayo de 2017 -un mes antes de las elecciones municipales- presentaron el Plan Hídrico para que no se vuelva a inundar la Capital. Dijo Eduardo Tassano ese día: “Hace más de cinco meses venimos manteniendo reuniones con ingenieros, arquitectos y personal técnico y llegamos a la conclusión de que hay muchas cosas que pueden hacerse para prevenir estas inundaciones queremos demostrar que estamos decididos a resolver este problema, que tenemos un plan, que tenemos equipo para llevarlo a cabo y que tenemos apoyo para conseguirlo”. Y agregó: “Tuvimos reuniones en Buenos Aires y para este plan podremos contar con recursos nacionales y acceso a créditos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)”. Aquella presentación se hizo en mayo, Tassano ganó las elecciones en junio y tuvo seis meses para prepararse; asumió en diciembre, hace 42 días. Del plan, ninguna novedad. Ayer el gobernador Valdés anunció que tienen un proyecto y que ya habló con los ministros Peña y Frigerio. Mientras, lo único concreto es que sigue la lluvia.s