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Economía contra la lógica

Un país que compra más de lo que vende es como un hogar en el que sale más de lo que entra. Economía sencilla, de efectividad implacable.

La Argentina le compró al mundo un 20% más y vendió apenas un 1% más. Es la conclusión de un reciente informe que acaba de brindar el Instituto Nacional de Estadística y Censos, en el que señala que la balanza comercial arrojó en el año 2017 un déficit que marcó un récord. La variación del flujo de intercambio se nota en las góndolas, en las nuevas ofertas, pero más se nota en el creciente número de desempleados producto del cierre de fábricas, talleres y negocios. No sólo las Pymes están sintiendo la “apertura al mundo”, también las grandes compañías acusan el impacto del cambio de modelo. En el primer semestre del año pasado hubo más de 22 mil despidos y suspensiones en todo el arco fabril y productivo, no hay datos firmes todavía de cómo continuó la actividad, pero sí hay noticias en estos días de persianas que se bajan.

No todos los cierres tienen que ver directamente con el incremento de las importaciones, pero tangencialmente influye. Un país que compra más de lo que vende es como un hogar en el que sale más de lo que entra. Economía sencilla, de efectividad certificada con el tiempo. Guste o no la realidad, Argentina está haciendo lo inverso a lo que manda la lógica. No es una especulación periodística ni un vaticinio interesado desde la política, lo muestran las estadísticas oficiales. Según el Indec, el déficit comercial alcanzó 847 millones de dólares en diciembre y acumuló durante 2017 un rojo récord de 8.471 millones, ante un fuerte aumento en las importaciones sin que casi repunten las exportaciones. Por ejemplo, las ventas al exterior sumaron a lo largo del año pasado 58.428 millones de dólares, lo cual representó una suba de 0,9% respecto de igual período de 2016. A su vez, se registraron importaciones por 66.899 millones de dólares, con un aumento interanual del 19,7%. Un combo de dólar retrasado, apertura comercial, mayores importaciones de autos y maquinaria agrícola, repunte de la actividad, retraso de exportaciones del complejo sojero y deterioro de precios de exportación explican el fenómeno negativo que puede complicar la balanza de pagos. Se trató así de un récord que completó un año entero con déficit luego de que en 2016 la balanza arrojara un superávit de 2.128 millones de dólares. El informe del Indec detalla que en diciembre último, las exportaciones alcanzaron 4.515 millones de dólares y las importaciones 5.362 millones, por lo cual el déficit en ese mes llegó a los 847 millones de dólares. Sin embargo, un año atrás, en el último mes de 2016, el Intercambio Comercial Argentino (ICA) había alcanzado un superávit de 65 millones de dólares. Si en 2017 “se hubiesen registrado los mismos precios que en igual período de 2016, el saldo comercial habría sido deficitario en 6.260 millones de dólares”, advierte el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Y completa: “Bajo este supuesto, el país tuvo una pérdida en los términos del intercambio de 1.831 millones de dólares debido a que la variación positiva del índice de precios de las exportaciones (1,4%) fue inferior al aumento de los precios de las importaciones (4,5%)”. En los doce meses de 2017 se registró un déficit con el Mercosur de 7.701 millones de dólares, lo cual representó el segundo más importante, después del registrado con China que llegó a 7.736 millones de dólares. Al referirse al país asiático, el Indec subrayó que las exportaciones alcanzaron a 4.593 millones de dólares, mientras que las importaciones fueron de 12.329 millones de la misma moneda. En tanto, evaluó el comportamiento de las importaciones durante los doce meses de 2017 y analizó que el mayor incremento fue para el sector de automotores con un 40,9%, seguido por bienes de capital con un 23% y bienes de consumo con 20,9%.s