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El mínimo que no asegura nada

El salario mínimo, vital y móvil es de $9.500, pero para zafar de la pobreza se necesitan por mes $16.677.

Desde hace cuatro días, puntualmente desde el 20 de enero, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) es de $9.500. Regirá hasta julio de este año. Se trata de un dato importante pues es la referencia que toma el Estado Nacional y también las jurisdicciones provinciales para ajustar su política salarial, de igual forma el sector privado. El Mínimo, Vital y Móvil es, como su nombre lo indica, el piso sobre el que se estructuran las escalas y ningún trabajador debería estar por debajo de esta marca. Ahora bien, ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos dio a conocer que el costo de la Canasta Básica Total (CBT) tuvo un incremento y una familia tipo (los padres y dos hijos) necesitan $16.677,44 para no caer en la pobreza. ¿Cómo se compatibiliza esta cifra con el Salario Mínimo? Aunque difícil de explicar, hay una respuesta que desnuda las dobleces del Estado.

Sucede que por muy dislocado que parezca, ambos parámetos lo definen organismos estatales, por un lado el Consejo del Salario fija una pauta que tiene fuerza legal de cumplimiento, lo otro es un dato estadístico que refleja la situación y no determina obligación. Entonces, asoma otra pregunta: ¿por qué el Gobierno no presta atención a la información que proporciona el Indec y maniobra para que el Consejo del Salario defina una pauta en consonancia con ese parámetro? No hay respuestas razonables y todo se vuelve más confuso al repasar que el Salario Mínimo, Vital y Móvil, según la Ley de Contrato de Trabajo, es la remuneración mínima que un trabajador debería recibir para asegurarse para sí y su familia una vivienda digna, alimentación adecuada, salud, educación, indumentaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión social. Todo eso (más, menos cosas) está incluido en la Canasta Básica Total que mide el Indec y cuyo nuevo valor es de $16.677,44; salta a la vista entonces que con $9.500 (el Mínimo, Vital y Móvil) no alcanza. Consecuencia, todos los que están por debajo son pobres, de hecho están más cerca de ser indigentes. En julio próximo, el Mínimo, Vital y Móvil pasará a $10.000 y tampoco habrá de alcanzar. Visto desde Corrientes, muchos empleados públicos no alcanzan a zafar de la marca que estableció el Indec, por ejemplo todos los que hoy tienen turno en los cajeros para cobrar el salario de enero no llegan a la Canasta Básica Total. El cronograma comienza con los que perciben salarios de hasta $12.800 (activos) y $12.400 (jubilados), no llegan al piso de $16.677,44. Ni siquiera con los plus alcanzan a esa suma. Duele decirlo, pero están en el segmento de la pobreza. Sucede que el costo de la Canasta Básica Total que marca el umbral de la pobreza subió 26,8% el año pasado, en tanto subió 21,7% el costo de la Canasta Básica Alimentaria que define el nivel de indigencia. El peso de las tarifas de los servicios resultó decisivo a la hora de marcar la diferencia entre ambas canastas ya que en diciembre, cuando se aplicaron subas a las tarifas de luz y gas, la CBT aumentó 4,1% en relación a noviembre, mientras que la CBA avanzó 1,2% debido a que no mide la evolución de servicios regulados. En ese marco, el Indec dio cuenta de que, con una inflación anual del 24,8% a lo largo de 2017, los precios de los bienes subieron 20,1% mientras que el de los servicios aumentaron 34,2%. Con esta medición de diciembre, se cierra el registro del segundo semestre del año, que servirá de comparación para hacer la medición de pobreza que se difundirá el 28 de marzo próximo. En la medición anterior, el Indec informó que en situación de pobreza se encontraba el 28,6% de la población de los grandes centros urbanos al cierre del primer semestre de 2017, mientras que los indigentes eran el 6,2%. En ambos rubros, Corrientes estaba por arriba de la media nacional.s