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Lo que más subió en una década

La canasta básica de alimentos y servicios, con la que el Indec establece la línea de la pobreza, aumentó la friolera de 1.646% al pasar de 955 pesos en enero de 2008 a 16.677 pesos este mes, según los reportes del organismo de estadísticas.

La Argentina acumuló en los últimos diez años una inflación superior al 1.000%, con una serie de desequilibrios que llevaron a que comer y mantener la vivienda se haya encarecido más que, por ejemplo, llenar el tanque de un auto de alta gama.

Algunos datos oficiales dejan en evidencia que tanto con el gobierno de Cristina Kirchner, en el que el Estado tuvo mayor presencia por medio de subsidios, y con la gestión de Mauricio Macri, más abierta al libre mercado, el precio de la comida y la ropa crece incluso más que el de los combustibles. Si bien los datos de inflación varían por la tergiversación de la inflación que hizo el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) mientras estuvo intervenido durante el kirchnerismo, las consultoras y economistas coinciden en que entre 2008 y 2018 los precios de la economía subieron más de 1.000%. La canasta básica de alimentos y servicios, con la que el Indec establece la línea de la pobreza, aumentó la friolera de 1.646% al pasar de 955 pesos en enero de 2008 a 16.677 pesos este mes, según los reportes del organismo de estadísticas. La Canasta Básica Total (CBT) contempla los alimentos y otros bienes y servicios como vestimenta, transporte, educación, salud, entre otros, por lo que establece una línea que hoy no supera el 30% de la población del país. Según Unicef, casi la mitad de los niños argentinos son pobres: sobre la base de datos del Indec, esa organización dijo que hay 5,6 millones de chicos en la pobreza, de los que 1,3 millones son indigentes, sufren hambre. La suba de los precios de los alimentos pasa casi desapercibida para la opinión pública, que se lamenta y murmura únicamente cuando se para frente a las góndolas del supermercado, y tampoco escandaliza a los medios de prensa como sí ocurre con los combustibles. Los precios de los combustibles continúan aumentando ahora sin freno en la Argentina, tras el cambio de gobierno y liberalización del mercado, y ya acumularon una alza de hasta el 1.200 por ciento en los últimos diez años. Durante los ocho años del gobierno de Cristina Kirchner, el valor de la canasta básica aumentó 653,3%, al pasar de $955 a $7.194; este último número corresponde a la consultora FIEL, dado que el Indec había dejado de medir las canastas. En los dos años de gestión de Macri, en la que hubo un descongelamiento que llevó a las tarifas de luz, gas y agua a subir muy fuerte, la canasta básica más que duplicar su valor: saltó un 131,8% al pasar de $7.194 a $16.677. Mientras el parámetro de ingresos que define quiénes están a salvo de la pobreza continúa escalando, aquí en Corrientes los salarios públicos han perdido más de 20 puntos porcentuales en los últimos seis años y empuja cada vez a más gente al segmento de los que no pueden cubrir cada mes la CBT. Con haberes que promedian los 12 mil pesos, buena parte de los estatales provinciales, en actividad y jubilados, se encuentran por debajo de la línea que marca donde comienza la pobreza. La semana pasada el Indec detalló que una familia tipo (una pareja con dos hijos de entre 6 y 8 años) necesita $16.677,44 para no caer entre los pobres. A su vez, el límite de la indigencia se define con ingresos de $6.644,40 para poder adquirir la Canasta Básica Alimentaria. Conforme a estas cifras, que son oficiales, todos los empleados públicos correntinos incluidos en el escalón más bajo del cronograma de pagos son pobres. s