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Los lobos y las defensas bajas

La laxitud de la seguri­dad, la ineficacia judicial y la pereza oficial, suma­do a la pobreza consti­tuyen el caldo de cultivo para el narcotráfico.

Durante la última semana, en distintos operati­vos las fuerzas de seguridad con asiento en la provincia secuestraron casi tres toneladas de marihuana en diversos puntos de la geografía correntina, pero la localidad de Itatí lleva la delantera en el kilaje de droga incautada. Ayer en un nuevo pro­cedimiento a orillas del Paraná, efectivos de la Prefec­tura Naval hallaron un cargamento de 500 kilos. A estas alturas es un hecho indiscutible que Corrientes consti­tuye el portal del narcotráfico en la Argentina. Si no es el más importante, al menos es uno de los más activos, así lo demuestran la multiplicación de los operativos antinarcóticos y el volumen de carga retenida y sacada de circui­to. No obstante, el tráfico no cesa, evidentemente el negocio sigue adelante.

En la edición del sábado pasa­do, en esta columna se puso en resalte la situación, que merece especial atención por parte de las autoridades nacionales y provin­ciales. Sucede que pese al enor­me despliegue y esfuerzo de los efectivos de la Prefectura Naval y de la Gendarmería Nacional prin­cipalmente, y de la Policía Federal y Policía de Corrientes en menor medida, la maquina­ria del narcotráfico continúa en movimiento, fluye por distintas vías, se ramifica y regenera utilizando las fa­chadas de otros emprendimientos, presuntamente le­gales. Lamentablemente la provincia de Corrientes es el epicentro de esta actividad delictiva; debe haber algo que lo explique. La laxitud de la seguridad, la ineficacia judicial y la pereza estatal para dar una batalla firme, sumadas a la precariedad y obsolescencia de medios, la pobreza material y espiritual de la sociedad constituyen el caldo de cultivo para que se enseñoree el narcotráfi­co. El caso de Itatí, donde la contaminación llegó a un punto extremo, resulta paradigmático.

El hecho es que apenas un par de días después de la reflexión editorial de NORTE de Corrientes sobre los males del narcotráfico que aquejan a la provincia como consecuencia de tanto tiempo de defensas bajas, el dia­rio porteño La Nación desarrolló en un artículo la idea de que la región se transformó en una suerte de refugio para operadores del hampa que escapan del Brasil y se cubren aquí con el ropaje de emprendedores, mientras preparan nuevas líneas delictivas, la mayoría de ellas vinculadas con el narcotráfico. Los identifican como “lobos solitarios” de los carteles brasileños.

El artículo repasa el caso de Néstor Ariel Palma y Ma­rino Divaldo Pinto Braum, que actualmente están de­tenidos. Si bien pertenecen a bandas distintas y actua­ban en forma diferenciada, ambos tienen vinculación con Corrientes. Son dos pesados del hampa.

Néstor Ariel Palma fue detenido en una hostería en Ituzaingó (Co­rrientes). Está sindicado como el financista del atraco a la empresa Prosegur en Ciudad de Este, Para­guay; uno de los más grandes de la historia en Sudamérica. Se llevaron más de 11 millones de dólares y en el tiroteo murieron cinco asaltan­tes. El sujeto está vinculado al gru­po terrorista Primer Comando Ca­pital y su caso generó un escándalo en Paraguay.

El otro, Pinto Braum, es brasileño y es uno de los im­putados en la causa “Ciervo Blanco”, que fue el golpe más duro al narcotráfico en la provincia. El hombre ha­bía arrendado dos estancias en la zona de Santo Tomé, donde montó un aeródromo que traía cocaína desde Perú, vía Paraguay, para luego transportarla a Brasil y a otra región de la Argentina. Once miembros de la ban­da fueron condenados a penas de entre 5 y 20 años de prisión. Fue en el marco de ese juicio que un imputado ventiló los negocios oscuros en el Juzgado de Paso de los Libres y salpicó a varios funcionarios judiciales, in­cluso a un político. La droga es un problema mayúsculo, al que no se le está prestando toda la atención que co­rresponde. s