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La inflación muerde a todos

Hay una tendencia a simplificar el análisis mirando solamente lo que les pasa a los trabajadores, y no está mal, pero también corresponde tener en cuenta el problema del empresariado.

Representantes de los bancos, analistas y consultoras elevaron en dos puntos la expectativa de inflación anual, poniendo mayor distancia respecto de la meta del 15% que fijó el equipo económico del gobierno de Mauricio Macri. Según el Relevamiento de Expectativa de Mercado (REM) que realiza el Banco Central de la República Argentina, la proyección inflacionaria ahora es del 19,4%. El mes anterior, los referentes de ese mismo espacio (conformado por casi todos los sectores del mercado económico) habían anticipado que la inflación en todo el año sería del 17,4%, ahora corrigió su pronóstico y lo elevó en dos puntos, ubicándolo muy cerca del 20%. No es una buena señal, pero sí es criteriosa respecto de lo indicadores reales.

Los resultados de la encuesta echan por tierra las esperanzas de la Casa Rosada de conseguir que los gremios acepten -sin pataleos- una pauta salarial del orden del 15%. El informe reflejó un crecimiento en la denominada inflación núcleo, que es aquella medición que excluye a los precios regulados y atados a la estacionalidad, por eso según este sondeo, la inflación anualizada será casi cinco puntos arriba de la meta que se fijó Economía. No es un dato menor el hecho de que el Relevamiento de Expectativa de Mercado, que se hace todos los meses, esté a cargo del Banco Central de la República Argentina, entidad que dirige Federico Sturzzenegger, quien tuvo que pujar fuertemente con sus pares del gobierno de Cambiemos cuando llegó la hora de recalibrar las metas inflacionarias. Como consecuencia de esos roces, el banquero quedó con las acciones políticas disminuidas y se comenzó a hablar de su salida. Por el momento, todos los indicadores dan negativo y las expectativas oficiales no encuadran en ningún vaticinio. Por ejemplo, los opinantes en el REM dicen que la expansión del Producto Bruto Interno llegará a casi el 3%, una marca menor a la que se fijó el Gobierno, del mismo modo pronostican que el valor del dólar a fin de año será de $21,9. Es decir más alto de lo previsto en el Presupuesto oficial. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) aún no dio a conocer la inflación de enero, el primer mes de 2018, pero se estima que rondará el 2,5%; a su vez en febrero se activó una serie de aumentos de tarifas (transporte, luz, prepagas, etc.) que llevarían la inflación de febrero también a una marca cercana al 2%. Así las cosas, en dos meses se habría de acumular entre 4% y 5% de inflación. El Gobierno proyectó 15% para todo el año, no le quedará mucho margen de maniobra en los diez meses restantes, la inflación tendrá que ajustarse estrictamente a 1% mensual. ¿Se puede? Mientras tanto, el camino se hace cuesta arriba porque con cada pico de tarifas de servicios públicos y precios, se resiente el poder adquisitivo de los salarios y complica cualquier proyección, especialmente de las empresas que son las que tienen que lidiar con el mercado cotidianamente, además de pagar el costo de incumplimiento con sus empleados. Hay una tendencia a simplificar el análisis mirando solamente lo que les pasa a los trabajadores, a las familias, y no está mal, es razonable, pero también corresponde tener en cuenta el problema del empresariado, que tiene una obligación significativa: mantener en pie el emprendimiento. Es posible que buena parte de la sociedad no ponga atención a esta situación y vea el cuadro de manera parcial, sin embargo el Gobierno no puede mantenerse ajeno, distraído a un drama que carcome la estabilidad. Cuando comenzó su mandato, Macri estableció como prioridad una batalla firme contra la inflación (también habló de pobreza cero y lucha contra el narcotráfico) y la asignatura sigue pendiente. Pasaron dos años, la inflación sigue inquietando.s