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Ahora depende de los aventureros

Darían 4 millones de dólares al que encuentre al ARA "San Juan". Genera urticaria, pero según parece, es la forma cómo se resuelven las cosas en estos días.

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La semana pasada le tocó al ministro de Defensa, Oscar Raúl Aguad, y no le fue bien, como en otras tantas ocasiones; ayer fue el turno del presidente de la Nación, Mauricio Macri, y evidentemente su actuación no fue mucho más lucida que la que tuvo su secretario de Estado cuando enfrentó a los familiares de los tripulantes del desaparecido submarino ARA “San Juan”. La reunión, concertada, se realizó en horas de la tarde en el Salón Norte de la Casa Rosada y a juzgar por las escasas señales que emitió el Gobierno y el silencio de radio que pretendió imponerle a los visitantes, el encuentro no fue muy fructífero. Alcanza con señalar que la gran novedad -oficial- consiste en una millonaria recompensa para gratificar a quien encuentre la embarcación, que se supone está en el fondo del mar.

Resulta difícil de digerir la noticia, la medida suena descabellada, pero aparentemente es de uso y costumbre por parte de los Estados cuando se les pierde algo. Aplicado al caso, al Estado argentino, que administra Mauricio Macri, se le perdió un submarino con 44 tripulantes (entre ellos una mujer) en algún punto del Atlántico Sur. Ocurrió el 15 de diciembre, hace casi tres meses, y aunque lo buscaron intensamente con una flota internacional sin igual, el buque no apareció, llevaron hasta un par de videntes (psíquicos) y no hallaron pistas. El operativo de búsqueda hoy es mínimo, el país no cuenta con recursos suficientes (embarcaciones y tecnología) para apostar a un éxito, salvo que se produzca un hallazgo casual. ¿Será por esto que el Gobierno está decidido a dar una recompensa al que encuentre al “San Juan”? Las crónicas oficiosas del encuentro de ayer, es decir el parte periodístico que ofrecen los medios alineados a la administración de Cambiemos, sostienen que la recompensa es una idea que surgió de los familiares, quienes vienen pidiendo insistentemente no abandonar la búsqueda del submarino. Macri los recibió ayer con esa respuesta a flor de labio, les dijo que va a instrumentar una gratificación millonaria en dólares para quien lo encuentre. Se habla, extraoficialmente, de cuatro millones de dólares, aunque podría ser más, señaló Aguad, el único que habló con la prensa luego de la reunión. Los familiares le entregaron un documento al Presidente, donde le piden que amplíe los recursos de búsqueda, convoque a nuevos buques para el operativo y ofrezca una recompensa, que exceda el presupuesto de US$4 millones para las empresas que puedan aportar datos certeros sobre la ubicación del buque argentino. Aparentemente ya hay varios anotados en la búsqueda rentada, es decir en el negocio de la recompensa. El diario porteño Clarín informa que en la Casa Rosada “recibieron varios presupuestos de empresas privadas que están dispuestas a hacer la búsqueda, como el Ocean Infinity, en función de la recompensa que se establezca si se encuentra el submarino desaparecido. Y esos presupuestos van desde los 2 a los 7 millones de dólares”. Macri está dispuesto a dar 4 millones de dólares, de tal manera que está en el rango de lo que piden los cazarrecompensas, cuyo parecido con aventureros o piratas no es exagerado. Genera urticaria, pero según parece es la forma en cómo se resuelven las cosas en estos días. Nada de patria, bandera, camaradería. Ya pasó el tiempo de la solidaridad, ahora es el momento del negocio. Los familiares de los tripulantes no muestran ningún resquemor al respecto, y es lógico, los embarga el dolor y quieren hallar a sus seres queridos. Ayer, al salir de la reunión, los pocos que pudieron hablar coincidieron en que el anuncio de la recompensa es lo único concreto de la visita a Macri. Todo lo demás es una incógnita.s