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Segunda entrega

Sapucay se fortalece en el anfiteatro Cocomarola con la puesta de su show

La bastonera de la batería de copacabana sorprendió al público.

Un anfiteatro Cocomarola colmado de público vivió el segundo show de comparsas que se realizó en el marco de una calurosa noche el miércoles pasado. Ya no fue un ensayo general. Cada una de las protagonistas tuvo, después de los desaciertos de la primera entrega de este espectáculo, la oportunidad de mejorar cada detalle que no estaba acorde con lo que querían que los espectadores y el jurado evaluaran. Los cambios fueron varios en todos los casos. Esto también marcó aún más las diferencias. Ara Berá y Copacabana ofrecieron un show que se lució más; mucha coordinación sobre el escenario pero ambas comparsas, al igual que Arandú Beleza, tienen la particularidad de que al no tener un guión que acompañe los distintos cuadros el público se termina perdiendo en el relato. A esto se suma que la comparsa del Rayo más allá de los cambios realizados sigue teniendo un show que no se condice con las exigencias de la vida actual. Los viajes de Gulliver tienen la ventaja de que con la utilización adecuada de las pantallas y algún que otro relato que aparece en el medio del show se pueden comprender un poco mejor. No sucede lo mismo con Arandú Beleza que sí logró un buen despliegue de trajes sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero. De Copacabana lo que sorprendió fue el despliegue de la batería. No sólo sonó muy bien sino que además su bastonera de escuela de samba, Melisa Torres -a menos en el rubro comparsa- no tiene competencia. Tiene una capacidad -o entrenamiento- para movilizar su cuerpo al ritmo del samba, con los cortes adecuados y la sensualidad justa que se convierte en la gran atracción de este momento del espectáculo. Pese a este gran show, en Copacabana se sigue notando la presencia de figuras con falta de ensayo. Muchas de ellas tuvieron un paso fugaz en el marco de la presentación porque según pudo saber NORTE de Corrientes, no pudieron concurrir a los ensayos previstos luego del primer show de comparsas. Encuentros fundamentales para cambiar aquellos detalles que necesitaban para ofrecer una mejor presentación. Fue una noche movilizadora. Llena de emociones porque para los comparseros que subieron a un escenario poco más de 8.000 personas de público es un número más que atractivo, teniendo en cuenta que la segunda noche de corsos se contabilizó más o menos el mismo número y la primera mucho menor. Hasta aquí, vale decir, salvo pequeños detalles como la presencia de la violinista Antonella Vera junto a la escuela de samba de Ara Berá y la presencia de Francisco -“Pancho”- Benítez que sin robar protagonismo da cátedra de cómo llevar un portaestandarte, no hay mayores sorpresas. La comparsa del Rayo sigue sin ofrecer un espectáculo digno para el ritmo del 2X4; todo lo contrario. La comparsa que más aplausos logró durante la velada fue Sapucay. Trajes lujosos, buena utilización del escenario y un tema que además de ser fácil de entender está guionado, ayuda y mucho. La puesta -conjuntamente con la musicalización- es una realización acorde al siglo XXI. Los cuadros que pone en escena en esta presentación que permite al público recorrer las distintas Fiestas Argentinas inicia con un clip realizado por Victoria March y Alfredo Ojeda que se convierten en figuras durante toda la presentación por la calidad actoral de ambos. Sin lugar a dudas, más allá de la presentación que realiza Carlos Lancieri, ellos son lejos, los personajes más atractivos de una comparsa que puso todo sobre este escenario y que demuestra mucho ensayo en cada uno de los cuadros. Cuando presentan a Buenos Aires y lo hacen con el tango, recurrieron a una academia de baile que da cátedra de cómo bailar este ritmo que representa al país a nivel internacional, al igual que con el malambo, donde un grupo de jóvenes realiza un show con este característico ritmo.