Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/129870
La fiesta más grande del mundo

El carnaval de Rio mezcla política con pasión y color en el sambódromo

La protesta contra los dirigentes políticos se vio en la noche del domingo. El presidente Temer y el alcalde local, los blancos preferidos.

COR130218-016F01.JPG

El presidente brasileño encarnado en un vampiro corrupto y el alcalde de Rio como un espantapájaros: la primera noche de desfiles de las escuelas de samba se desarrolló bajo el signo de la protesta. En la noche del domingo los más de 72.000 espectadores que se juntaron en el sambódromo vibraron hasta el alba bajo un calor sofocante al ritmo de percusiones ensordecedoras de las siete escuelas principales del “grupo especial”, la élite de la samba, que cuenta con un total de trece. Pero más allá de las plumas, las lentejuelas y la sensualidad exacerbada, el considerado “espectáculo más grande de la tierra” encarnó también la protesta de una población exasperada por la violencia y por la corrupción. Uno de los blancos principales: el alcalde evangélico de Rio, Marcelo Crivella, que suscitó vivas críticas al recortar a la mitad las subvenciones otorgadas a las escuelas de samba. El desfile de la escuela Mangueira se tituló “Con dinero o sin dinero me divierto”, y proclamaba provocativamente: “Pecado es no divertirse en el carnaval”. Sobre una de sus carrozas aparecía la figura de Crivella con una soga al cuello, como un judas, el muñeco de trapo que se hostiga en Semana Santa en algunas fiestas populares. Otra de las carrozas exhibía una representación del célebre Cristo redentor con una pancarta en la que se podía leer: “El alcalde no sabe lo que hace”. “Es nuestra respuesta a este alcalde que corta nuestro presupuesto y trata de minar nuestra felicidad”, explicó Helton Dias, uno de los miembros de Mangueira. El alcalde de la localidad no fue el único en ser vapuleado, la escola Paraíso do Tuiuti arremetió directamente contra la cumbre del Estado. “Soy un vampiro que representa al presidente de la república”, explicó Léo Morais, un profesor de historia de 39 años, con la cara pintada de blanco para encarnar la versión de ultratumba de Michel Temer, enfrentado a graves acusaciones de corrupción. La protesta “es un camino que las escolas retoman”, porque “tienen un papel social: reivindicar las voces de las personas más pobres”, dijo Morais a la AFP. s