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SerÁ el 21

Se debilita la marcha de Moyano por la crisis en la CGT

Ahora son dos de los tres triunviros que no se suman a la manifestación. El camionero tiene el apoyo de sectores kirchneristas.

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A medida que se acerca la fecha de la convocatoria se van cayendo muchos de los gremios de la CGT que Hugo Moyano pretendía sumar para darle un mensaje contundente al Gobierno en la marcha del 21F, lo que refleja las dificultades políticas del camionero para conseguir un fuerte predicamento dentro de la central obrera. Más allá de que se estima una marcha masiva gracias a la capacidad de movilización de Camioneros y otros aliados externos alineados al kirchnerismo, no sólo “los gordos” y los “independientes” le soltaron la mano a Moyano en su combate contra el Gobierno, sino que luego también se bajaron sindicatos que eran fija, y que habían dado su aval en la reunión de Consejo Directivo de la CGT donde se definió la medida de fuerza. Tal es el caso del triunviro Carlos Acuña, quien pese a haber chicaneado a Héctor Daer por su negativa a participar de la marcha, finalmente retrocedió con el pretexto de la “infiltración” kirchnerista. Lo cierto es que tanto las organizaciones políticas de Unidad Ciudadana como las expresiones sindicales vinculadas a ese sector tanto en la CTA de Hugo Yasky como en la Corriente Federal de Trabajadores de Sergio Palazzo, ya habían dado a conocer su intención de participar desde el primer momento. “No vamos a movilizar el 21. Que se sume el kirchnerismo hace que varios no movilicen”, aseguró Acuña. Con las bajas de Daer y ahora de Acuña, solamente una de las tres patas del triunvirato de la CGT, representada en Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) movilizará el 21. De esta manera, con dos de los tres sectores de la conducción cegestista pisando el freno en la confrontación con el Gobierno, Moyano quedó aislado en su estrategia por convertirse en un polo de resistencia, y debilitado en la puja interna que ya comienza a debatirse en torno a la reorganización de la CGT. La no adhesión de los gremios del Transporte, como la UTA de Roberto Fernández y La Fraternidad de Omar Maturano, le quitará poder de fuego a la medida de fuerza, ya que no se alterará el normal desplazamiento de trabajadores hacia sus puestos de trabajo. Los apoyos al camionero, en cambio, son externos: provienen de las dos CTA y de los movimientos sociales ligados, en alguna medida, al papa Francisco, pero en el plano interno de la histórica central obrera ya no pisa tan firme. Uno de los más duros con Moyano fue Rodolfo Daer, de Alimentación, quien consideró que “el movimiento obrero no puede estar supeditado a los caprichos de ningún dirigente, más allá de los problemas que tenga”.s