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Expectativas en la región NEA

Arranca el sistema PPP, la gran apuesta para financiar obras para las provincias

Esta semana se conocerán las ofertas para las concesiones viales con el nuevo mecanismo. Son 2.800 km de autopistas y 4.000 km de rutas seguras.

Este viernes se abrirán los sobres con las ofertas del concurso para quedarse con las concesiones viales que el Gobierno nacional entregará bajo el sistema de participación público-privada (PPP). Así, por primera vez en la historia del país se aplicará este esquema, una apuesta de la gestión de Mauricio Macri en materia de infraestructura. Lo que viene ahora será un plan para gran parte de las rutas que actualmente se explotan con peajes. En cinco años deberá estar terminada una red de 2.800 kilómetros de autopistas y 4.000 kilómetros de rutas seguras, además de la rehabilitación de 13.000 kilómetros. Hoy la red está compuesta en un 12% por autopistas, en un 6% por semiautopistas y en un 82% por rutas comunes. El sistema PPP intentará cambiar esos números. Las autopistas deberán llegar en cinco años a representar el 54% y las semiautopistas, el 4%. La novedad será la llamada ruta segura, que tiene una traza más ancha, banquinas de 1,80 metro asfaltadas y un tercer carril que se suma a una cierta cantidad de kilómetros y que sirve como vía de descongestión para evitar el sobrepaso en la mano contraria. Esa estructura se construirá en el 42% de la red, y desaparecerá la ruta común en estos 7.700 kilómetros de caminos troncales, siempre según informa Vialidad. En promedio, cada uno de los seis corredores que salen a licitación en esta primera etapa tiene una inversión proyectada de US$1.000 millones. En las tres etapas se contemplan desembolsos por US$2.572 millones en cuatro años. Todo ese dinero lo deberá aportar el privado y el Estado lo repagará en 15 años. El consorcio que gane deberá aportar el 10% del costo de la obra, en una suerte de capitalización del consorcio y, con ese dinero, iniciará la obra. Luego tiene hasta fin de año para cerrar el financiamiento. Dicho de otra forma, para darse vuelta y ver qué banco o fondo acepta desembolsar ese dinero a cambio de bonos de repago. De ahí que gran parte del triunfo se jugará en quién consiga el dinero más barato. ¿Y si el consorcio no logra el financiamiento? En tal caso se gatilla una suerte de seguro de garantía por el total del dinero. Una novedad es que los bonos no tienen garantía soberana. En el caso de las rutas, el repago saldrá del porcentaje de la venta de combustibles. s