Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/132722

Economías en riesgo

Estas crisis pone en evidencia el tópico citado por la clase dirigente a la hora de presentar sus objetivos a cumplir, como es la defensa de las economías regionales, no es más que un discurso bastante alejado de la realidad práctica.

Dos informes económicos presentados en los últimos días pintan un preocupante panorama para varios sectores productivos del interior del país, sobre todo para distintas actividades vinculadas con Corrientes. A la vez son un llamado de atención no sólo para los productores en sí, sino para los gobiernos locales.

Por un lado el “Semáforo de las Economías Regionales” que realiza mensualmente la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) mostró que hoy por hoy existen dos sectores productivos “en crisis” y otros diez que comienzan a mostrar esos mismos signos. La producción tabacalera en Corrientes y el caso de la pera y la manzana en el alto valle de Río Negro son los puntos más preocupantes. A ellos se le suman situaciones no tan graves pero que evidencian un desmejoramiento en sus condiciones de rentabilidad como lo son el sector de la yerba mate, los cítricos, el arroz o la industria láctea, que hoy atraviesan una actividad productiva estancada y, a la vez, enfrentan profundos aumentos en sus costos, configurando un cóctel muy negativo. Por otro, el Observatorio de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi) presentó también un duro informe sobre la realidad económica de la producción vitivinícola nacional. El dato más fuerte es que a abril de 2018, 1 de cada 4 hectáreas con uvas para vinificar son deficitarias para sus dueños. Esto es, con lo que produce no logra cubrir los costos y, por lo tanto, le es inviable económicamente. Los especialistas de Acovi explicaron que la problemática está íntimamente relacionada con “la fuerte suba de costos, en un contexto de atraso cambiario y precios que no pueden seguir el mismo ritmo de aumentos”. Para graficar, informaron que entre enero y abril de este año, el combustible subió un 48% y la electricidad un 214%. Los rubros que pudieron escapar a la tendencia declinante fueron el maní, con buenos precios y mercados demandantes, mientras que la producción de aves, bovinos y porcinos, tuvieron plazas con requerimientos sostenidos y buenos niveles de producción, aunque con advertencias ante la suba del valor del maíz, principal insumo. Por contrapartida, en el caso del tabaco, esencial para varias provincias del norte del país, la actividad atraviesa por una situación crítica que hace necesaria una diversificación de la producción. La yerba mate, que también presenta “signos de crisis” muestra una actividad estancada, “al igual que la producción láctea que enfrenta costos en aumento junto a una producción que no muestra mayores variantes”, señala el informe. En el caso del arroz, los signos de crisis están asociados al incremento de las tarifas de la energía eléctrica y a la falta de financiamiento para el sector. También en la zona del litoral, la producción forestal enfrenta una sobre oferta lo que deprime los precios. En Corrientes, la producción de ovinos enfrenta una producción estancada con escasas alternativas comerciales. En tanto que los cítricos, la cosecha es muy irregular, variando la calidad según el cultivo y la zona, mientas que en las hortalizas, los altos costos y la falta de inversiones pone en riesgo la producción. Lo cierto es que las frías cifras sobre la realidad productiva exhiben la problemática de cada sector pero también dejan entrever los dramas sociales y calientan la inquietud económica de la población. Inclusive parecieran venir a evidenciar que un tópico habitualmente citado por la clase dirigente (la actual y la pasada) a la hora de presentar sus presuntos objetivos a cumplir como es la defensa de las economías regionales no es más que un discurso bastante alejado de la realidad práctica.s