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Testigos de la historia reciente de Corrientes

“Los dinosaurios” y un ritual gastronómico que se cumple una vez al mes

Hace 14 años que los decanos del periodismo correntino mantienen su almuerzo mensual, además del encuentro diario en el café El Mariscal.

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El último viernes de cada mes, al mediodía, en el café y centro cultural El Mariscal (Salta esquina Carlos Pellegrini), se dispone una larga mesa en la que los comensales cumplen con una cita, casi ineludible: el tradicional almuerzo de los dinosaurios. El ritual gastronómico se mantiene desde hace 14 años en forma ininterrumpida, y surgió por iniciativa de los decanos del periodismo correntino -ya jubilados algunos-, que en su momento lo impulsaron como una forma de reencontrarse fuera de las redacciones de los diarios, para intercambiar puntos de vista y aprovechar para departir con algún invitado especial. Claro que estos encuentros no se reducen a la cita mensual; de hecho, de lunes a viernes cada mañana se los puede ver conversar, discutir y hasta leer algún artículo periodístico, libro o publicación local, nacional o internacional. Todo aquello que pueda caer en sus manos y despierte su interés, será el centro de análisis político, sociológico y hasta psicológico de los integrantes de esa mesa.

Hombres de prensa

Todo comenzó mucho antes del 2004, por iniciativa de varios de estos hombres de las letras y la prensa local. En lo comienzos participaban Hugo Vallejos, Marcelo Fernández, Mario Roteta Lacarrié, Juan Manuel Lubary, Mario Augusto “Chaque” Mauriño, Carlos Gelmi, Darwy Berti, Ernesto Veragua, Omar Vallejos y Miguel Meza. Con los años, varios fallecieron, pero otros se fueron sumando. Así se incorporaron a la mesa de los dinosaurios, periodistas más jóvenes, escritores, inclusive de otras profesiones, pero de alguna forma siempre vinculados a las letras y a la cultura local. Girala Yampey, Arturo Zamudio Barrios, Carlos Buratti, Hugo Santander, José Cazorla Fábrega, Fernando Abelenda, Javier Vallejos Amil, Alejandro Mauriño, José Miguel Bonet, Ramón “Taka” Benítez, entre otros. Más allá de la carrera periodística, literaria, o de la profesión que hayan desempeñado a lo largo de su vida, todos ellos han sido y son testigos de los cambios que se han dado en el mundo, en el país y sobre todo en Corrientes. Y cada uno a su modo, permanentemente lo refleja en su accionar diario, en las anécdotas que comparte y en los análisis que realiza sobre hechos particulares. Escucharlos hablar, compartir impresiones, ideas, teorías, experiencias es también aprender sobre Corrientes y la Argentina. Como testigos y como actores de este cotidiano trascender en la ciudad y en la provincia, siempre se interesaron por intercambiar puntos de vista, por conocer otras opiniones. Es así que en los almuerzos mensuales siempre han contado con invitados especiales. Por la mesa de los dinosaurios han pasado desde ex gobernadores, candidatos, legisladores, políticos, y artistas de las distintas ramas de las artes.

¿y las mujeres?

Un punto llamativo ha sido la escasa participación activa de las mujeres. Si bien, la mesa ha contado con la presencia de Marily Morales Segovia, Elena Zelada de Fiorio, Nelly Obregón, María Laura Riba, entre unas pocas; estas han sido en general invitadas especiales. Si se los consulta sobre este punto, los dinosaurios no dudan en mencionar que siempre ha habido participación femenina, aunque no usualmente. Tal vez, la explicación recaiga en cómo surgió esta tradición de juntarse entre amigos, entre colegas, entre hombres de una misma generación. En esa mesa de El Mariscal, han surgido ideas, proyectos, libros, publicaciones con distintas características, en actividades culturales concretas; inclusive en ese lugar se dio vida a la Biblioteca de Autores Correntinos Juan José Folguerá, que funciona en ese café y centro cultural, y que se conformó gracias a la donación de los libros propiedad de muchos de los “dinosaurios”. Los decanos del periodismo, de las letras y de la cultura local, tienen su mesa, su lugar, su sitio donde reencontrarse todos los días o una vez por mes, y ellos cumplen con ese ritual ineludiblemente. Quienes deseen conocerlos, sólo tienen que acercarse, simplemente saludar, o bien sentarse en una mesa cercana y escuchar cómo departen. Vale la pena. (MM)s