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Otro subsidio, nueva contradicción

El subsidio oficial disimulado le permitirá a las firmas atender el compromiso salarial con los choferes. se lo pagarán entre todos los vecinos.

Es posible que en el gobierno de Mauricio Macri no los sepan, pero aquí sus pretores hacen todo lo contrario que ordena el manual de Cambiemos. Por ejemplo, en el área del transporte público, no sólo actualizaron las tarifas, además, a la par, establecieron un flujo de subsidios que alimenta por vía extraordinaria el negocio a cargo de las empresas privadas. Tarifazo más subsidios; la fórmula colisiona con la lógica que intenta imponer el Gobierno nacional para fijar un principio de conducta fiscal. Se supone que el considerable aumento en las tarifas de los servicios que se dio en los últimos meses responde a la necesidad de reducir fuertemente (hasta hacer desaparecer) el esquema de asistencialismo financiero oficial heredado del kirchnerismo. Sin embargo, en la Municipalidad de Corrientes, además de estipular aumento de tarifas le dispensan a las empresas un subsidio, lo que se dice un canto al déficit fiscal.

Resulta llamativo que los ejecutores de tan contradictorio plan sean los representantes de Cambiemos, si fueran kirchneristas (incluso hasta peronistas) podría entenderse, pero no, son los del mismo palo que el Presidente. O no comulgan con sus ideas o están desorientados. Como sea, algo no está bien. Los entretelones del aumento del pasaje de colectivo ha desnudado una inconsistencia que se sentirá en las arcas más temprano que tarde. Pero mejor ir por parte: A partir de hoy el boleto del transporte público de pasajeros sube a $11 y se completa el esquema de actualización tarifaria en dos etapas que definió en febrero pasado el Concejo Deliberante bajo el control del radicalismo y el macrismo, es decir ECO+Cambiemos. Sumado los dos aumentos dan un total de 42%; en el primer golpe de vista parece un salto importante y de hecho lo es, sin embargo desmenuzando los datos en el contexto el nuevo precio del pasaje no excede del esquema tarifario que rige en las principales capitales del país. El boleto correntino no es un regalo, pero tampoco está entre los más altos de la Argentina: un valor de $11 considerando la calidad del servicio suena razonable. Hay quejas, como es lógico, al fin y al cabo en apenas 45 días la tarifa se incrementó casi 50%, la inflación aunque está desbocada no llegó a tanto. Como contrapartida es importante tener presente que desde mediados de 2016 no había aumentos en el servicio de transporte público. Casi dos años con el precio congelado es un factor digno de ponderar, ahora bien, con el salto que se dio debería haber sosiego pues los valores quedaron ajustados a los parámetros de la coyuntura, pero no sucedió eso, las empresas concesionarias acompañadas por el sindicato de colectiveros hicieron presión para obtener un beneficio extra que, como siempre, saldrá del bolsillo de todos los contribuyentes. Serían unos 6 millones de pesos mensuales que lo pagarán los vecinos de la Capital, suban o no a los colectivos. El subsidio oficial, disimulado bajo el rótulo de compensación, exención, etc. le permitirá a las firmas atender el compromiso salarial asumido en las paritarias del año pasado con los choferes. La Municipalidad en lugar de incentivar a los concesionarios a mejorar sus prestaciones apuntando a la eficiencia y a la calidad para obtener mejores resultados económicos, recurre a la solución más sencilla, echa mano a la caja de todos. Los funcionarios en lugar de cuidar e invertir productivamente los magros recursos de la Ciudad los destinan a alimentar un sistema que está probado es generador de déficit. ¿De dónde saldrá el dinero? ¿Le perdonarán tributos a las empresas, que además recibirán ayuda a través de un fondo compensador, creado por ordenanza? Conclusión: el Gobierno Nacional paga un alto costo político para desarmar la red de subsidios y aquí lo instalan y perfeccionan. s