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Una indiferencia monumental

¿Hay alguna obra más significativa que el puente interprovincial en esta zona del país en los últimos 50 años? Gobiernos y comunidades pasaron por alto su cumpleaños.

Entre la inclemencia climática que azota a la región y genera trastornos en la vida cotidiana y la agitación del mercado financiero que estruja los bolsillos sin piedad, ni correntinos ni chaqueños tuvieron tiempo ayer de dedicarle un minuto a nuestro vínculo, el puente General Manuel Belgrano que cumplió 45 años de servicio. Una obra monumental, por donde se lo mire. Lo fue en el momento de la inauguración, en aquel mayo del ‘73, y lo ratificó con el paso del tiempo y la prestación invaluable que ha brindado y que hoy es imprescindible. ¿Acaso hay alguna obra más significativa que el Puente Interprovincial en esta zona del país en los últimos 50 años? (Yacyretá y nada más). El puente bien merecido tiene todos los homenajes que se le hagan y ninguno será suficiente para alcanzar la envergadura del aporte realizado, aunque hay que decirlo, en ninguna de las dos orillas hubo ayer siquiera una amague de simbólico tributo. El cumpleaños del Belgrano pasó inadvertido.

El gobernador chaqueño, Domingo Peppo, estuvo con el presidente Mauricio Macri, y el correntino Gustavo Valdés permaneció a resguardo con su Gabinete. Ni uno ni otro ni sus respectivos equipos se percataron de que tal vez sería saludable resaltar la efemérides, darle valor a la obra y a su servicio. No hace falta un acto ni placas ni fotos ni platea de aplaudidores, apenas con un gesto se podría honrar tan noble legado que correntinos y chaqueños han recibido de aquellos gobernantes que eran estadistas y pensaban en las generaciones venideras. Es verdad que la lluvia y el viento que trajo a los apurones el otoño remolón obligó a ocuparse de otras cosas, especialmente porque hay varias localidades en situación de emergencia por las inundaciones, tanto que tuvieron que suspender el dictado de clases. Es cierto que el clima económico también es apremiante y el dólar que no para de subir en su cotización, y la inflación que ataca por los cuatro costados es la preocupación más urgente, pero hay tantos funcionarios en la nómina que alguno podría estar disponible para un gesto simbólico, una declaración, un comunicado, no hace falta más. Ni siquiera la desteñida gestión de la macrista Ingrid Jetter en la Gerencia Regional de Vialidad Nacional se acordó del Belgrano. Los 45 años del enorme Puente Interprovincial bien merecen, cuanto menos una señal de gratitud. Y en lo posible una manifestación pública de compromiso... para las generaciones futuras, tal como lo tuvieron los estadistas que tuvieron la visión y el coraje de hacer las cosas que se necesitan. En cambio, no hubo nada, ni aquí ni allá. Y así nos va en la región. Por eso desde hace dos décadas dormita el proyecto del segundo puente sobre el río Paraná, un sueño que en su momento tuvieron Raúl “Tato” Romero Feris y Ángel Rozas y que pudo ser realidad, pero que las mezquindades políticas lo empujaron al fracaso. De promesa en promesa, el proyecto del segundo puente espera su turno, dicen que esta vez va en serio y se hace seguro. El titular del Plan Belgrano, el correntino Carlos José Vignolo, le puso fecha a la licitación: 21 de agosto. ¿Se hará? En medio de un ajuste severo -más de $30.000 millones-, en las obras públicas parece difícil que haya combustible suficiente para este emprendimiento. Vignolo jura y perjura que las obras en ejecución y las proyectadas no se caerán. La estadística de compromisos de Cambiemos le juega en contra, desde el “primer semestre”, pasando por los “brotes verdes” hasta “el gradualismo es un éxito”, todo hace suponer que el pronóstico puede fallar. A principio de año Argentina era un ejemplo y Macri recibía elogios, hoy es un tembladeral y tiene que recurrir al FMI. Ojalá el ajuste no llegue al segundo puente, sería el mejor homenaje al Belgrano, que todos usamos sin un gesto de gratitud.s