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Hacia una Salud sin renovación

Cada vez es más bajo el número de postulantes a las residencias médicas en centros de salud (públicos y privados) de Corrientes y Chaco.

Con casi 12 mil inscriptos para el presente ciclo lectivo, la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) se ubica entre las instituciones de Educación Superior del Norte Grande con mayor número de alumnos matriculados: el registro creció 2,3% respecto del año anterior. Y hace por lo menos un lustro que se mantiene, comunicó la Universidad. De acuerdo a este relevamiento oficial hay dos carreras, Derecho y Medicina, que acaparan el interés de los aspirantes, aunque los que quieren ser abogados son muchos más (casi el doble) y por lo tanto esa facultad tiene más anotados que cualquier otra en la región. De todos modos, el sueño de ser médico no ralea, muy por el contrario, hay una avalancha de inscriptos y dicen -las estadísticas- que la proporción de graduados es muy alta. ¿Por qué razón esos graduados de la Facultad de Medicina han comenzado a abandonar el proceso de formación, a través de las residencias, en los hospitales de la provincia?

Cada vez es más bajo el número de postulantes a las residencias médicas en centros de salud (públicos y privados) de Corrientes y Chaco que organiza la Universidad Nacional del Nordeste en cooperación con los ministerios de ambas provincias. El concurso de este año -en pleno desarrollo- marca un piso histórico. Hay 373 plazas disponibles, pero solamente se inscribieron 132 nuevos médicos; en el mejor de los casos, si todo sale bien, se cubrirían menos del 40% de las vacantes. Concretamente el 36%, pero no será así, el porcentaje será todavía menor. El hecho es que cada vez hay menos interés de los jóvenes profesionales en hacer las residencias aquí, con el título en la mano buscan un mejor destino en otras latitudes, en Buenos Aires o en el Sur. La tendencia comenzó hace unos años y se acentuó hasta llegar a la deserción de estos días. Los datos fríos que surgen de la página web de la Universidad indican lo siguiente: hay 373 plazas para 24 especialidades con dedicación en 26 hospitales y sanatorios de ambas provincias (14 de Corrientes y 12 del Chaco); solamente rindieron 132 aspirantes. Aún no se conoce la discriminación de este número, es decir no se sabe qué especialidades eligieron los inscriptos y esto es muy importante porque ayuda a definir cuántas plazas y en qué lugares quedarán libres. Por lo pronto se descuenta que habrá muchos cargos vacantes y esto es así porque muy posiblemente algunas especialidades, las más tradicionales como Clínica Médica, Cirugía General, Terapia Intensiva o Pediatría habrán concentrado la mayor cantidad de postulantes en detrimento de otras especialidades menos preferidas como Urología, Dermatología, Psiquiatría o Geriatría. La lógica indica que quedarán muchas plazas vacantes, básicamente porque el número de aspirantes es muy bajo. No obstante, desde una mirada positiva y ante el supuesto de que los 132 inscriptos hayan elegido especialidades diferentes y todos logren superar el examen, esto significará que quedarán 240 plazas libres, el 64% del total. Claramente Corrientes y Chaco están frente a un problema serio. Quizás las autoridades no lo quieran ver, pero existe: vamos camino a un sistema de salud pública sin renovación profesional. O en el mejor de los casos con una renovación sin suficiente profesionalización. Hay razones que explican este manifiesto desinterés de los médicos recién recibidos para completar su formación en esta región: los bajos salarios y las condiciones laborales. Los residentes son la mano de obra barata en los hospitales. Para colmo, una vez terminado el ciclo, muy poco de ellos se inclinan por continuar la carrera hospitalaria con exclusividad. “Al que no le guste que se vaya a su casa”, les dijo en su momento el gobernador Colombi. Eso están haciendo, se sentirá fuerte en unos años. s