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La impronta de un género musical

Un recorrido por los primeros 40 años del rock correntino y sus exponentes

El escritor Javier “Pelo” Vallejos amil es autor de un libro que conduce al lector por un itinerario de bandas y lugares desde 1970 al 2010.

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Como todos los inicios, arrancar de cero implica una gran cuota de improvisación, coraje, rebeldía, y sobre todo audacia. Eso es lo que ocurrió con los jóvenes que empezaron a tocar rock en Corrientes, a finales de los 60 y principios de los 70 impulsados por un estilo musical que aún no era conocido masivamente en el país y mucho menos en estas latitudes. Los precursores, las bandas y sus integrantes, los lugares dónde tocaban, cómo montaban las escenografías, los instrumentos y equipos que utilizaban, las letras propias y su contenido social, los que hacían covers, la presencia de las mujeres, son algunos puntos que aborda el músico, escritor y médico Javier “Pelo” Vallejos Amil, en su libro “Rock correntino, pue”, publicado por la Editorial de la Universidad el Nordeste (Eudene). Consultado por NORTE de Corrientes, el autor dice que “el libro se escribió solo”, pero a lo largo de la entrevista queda claro que el trabajo fue mucho más exhaustivo de lo que cuenta. Con esta afirmación Vallejos Amil deja en claro que el contenido del libro en realidad es una recopilación de todo el material que reunió para su programa radial “El baúl”, y que a lo largo de 30 años de emisiones dio a conocer la historia del rock correntino. “Fui contando la historia, iba armando, invitando a las bandas a los protagonistas, contaba la historia tanto del rock de aquí como el nacional”, cuenta. El cúmulo de información recopilada fue tal, que en el año 2000 editó el libro “El baúl. Historia del rock argentino y correntino”, predecesor de la obra que acaba de editarse y que se centra en el género musical “desde sus comienzos a fines de los 60 y principios de los 70, hasta el 2010”. Si bien el libro se circunscribe en las cuatro décadas del rock local, a modo de introducción menciona la etapa de pre-rock. “A finales de los 50 había grupos que no eran lo que se puede decir rockeros. Por ejemplo Pocho Roch fue el líder de The Pokers, en la que tocó como guitarrista Ito Iturriaga, esa banda mezclaba jazz con algo de rock. Luego hubo otras bandas como Rab, que tenían una influencia más del estilo de Los Beatles. Los Iracundos, Los Náufragos, Los Rebeldes, no eran rockeros, pero sí de allí surgieron músicos que luego formarían sus bandas de rock ya a partir de los 70. De acuerdo con el autor, el primero -entre 1969 y 1970- en hacer rock fue Roberto Johnny Hillrick: “Fue el pionero, también fue el primero en cantar en castellano”. Hasta que unos años después llegó a Corrientes Mickey Getzrow, de familia correntina, quien hasta los 17 años había vivido en Estados Unidos porque su padre era médico y trabajaba allí. “Mickey sabía más de rock porque había asistido a conciertos y cantaba en inglés. Él también estudió Medicina, y siguió tocando hasta que falleció en 1991. Él y Jorge Gauna fueron los primeros visitantes que tuvo a mi programa de radio”. El tercer gran exponente mencionado en el libro, que aún vive y tiene con una importante trayectoria musical y empresaria en Paraguay, es Willy Suchard, que según comenta el autor del libro, ha contribuido al surgimiento del rock paraguayo.

Precariedad

Consultado acerca de qué cambió en el rock correntino en los 40 años de recorrido del libro, Vallejos Amil dice que las transformaciones no sólo fueron técnicas, “durante los primeros 20 años todo fue muy precario. No había equipos, no había instrumentos, los primeros 15 años eran instrumentos nacionales. Algunos de los grupos cuentan que no tenían pie para los micrófonos y utilizaban un palo de escoba y ataban el micrófono con cinta”. Todo era muy precario para tocar. No había sonidista; el primer sonidista fue Silva, el padre del actual sonidista del Teatro Vera, que se empezó a comprar equipo porque los hijos tocaban”. “Los lugares no estaban preparados, en los principios prestaban el Teatro Vera, pero luego dijeron que se aflojaban butacas, así que se prohibió tocar allí”. También se tocaba en el club Regatas, en el San Martín y ya en los 80 en el Córdoba. A mediados de esa década las bandas comenzaron a actuar en las escuelas de Comercio o La Regional, porque los alumnos aprovechaban para juntar plata para los viajes. También los cines Colón, Rex, a veces el Corrientes y el San Martín, este último ubicado en 3 de Abril y Guastavino. “Recién a fines de los 80 comenzaron a surgir los pubs. El Colonial, en 9 de Julio 1049, fue el primero donde actuaron bandas de rock y anteriormente en el Panambí”, cuenta. Todas estas anécdotas y muchas otras más, los músicos, los más destacados, la difusión, las grabaciones de los cassettes y los discos, es un contenido muy interesante que se puede encontrar en este libro de Vallejos Amil que comercializa la editorial de la Unne. Vale la pena leerlo y tenerlo como material de consulta permanente.s